Cuestión de tiempo

agosto 15, 2009 0 Comments


En la actualidad existen multitud de campeonatos a ritmos de juego diferentes. Con el uso de los relojes digitales y las modalidades con incremento de tiempo por jugada, el abanico de posibilidades ha crecido. En realidad cada vez son menos los torneos en los que no se usa algún incremento. La idea de que una posición fácilmente ganada no acabe siendo desperdiciada por el reloj, que es una de las grandes ventajas de estas modalidades en las que se añade tiempo en el reloj con cada jugada, ha servido para popularizar estos ritmos de juego. Y pocos se quejan, pues todos sabemos lo doloroso que puede resultar perder una partida en la que el tablero está lleno de nuestras piezas y nuestro rival sólo tiene su rey y un peón. Por pequeño que sea el incremento normalmente es suficiente para evitar estas derrotas tontas. Parece justo.

Lo que ocurre ahora es que debemos adaptarnos a los diferentes ritmos que se emplean en los torneos. Hoy juego un campeonato de partidas a 20 minutos y 5 segundos de incremento y mañana juego otro a 15 + 2. Lo malo, y esto lo experimenté hace poco, es que te acostumbras a jugar con esa sensación de que siempre puedes acumular tiempo si en algún momento te dedicas a realizar varias secuencias de jugadas a gran velocidad. Y digo “lo malo” porque cualquier día participas en un torneo “a finish”, es decir, sin incremento, y descubres que el tiempo se esfuma…y no regresa jamás.

En cualquier caso, adaptarnos a los diferentes ritmos es nuestra obligación y debemos estar preparados para “cambiar el chip” de un torneo a otro. El reto no es sencillo, sobre todo para los jugadores que no se pierden un torneo.

Luís Fernández Siles

Entrenador de ajedrez y director de Capakhine, la revista de ajedrez para los niños y sus padres.

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