¿Tablas por qué?

agosto 29, 2009 3 Comments


Os dejo hoy un artículo que publiqué hace tiempo en la desaparecida revista Ajedrez Andaluz:

¿Tablas por qué?

Siempre me han llamado la atención ciertas curiosidades que rodean a la manera de ofrecer tablas y también a la manera de responder a dicha oferta. A mi me debieron enseñar en mis primeros torneos la convencional formulita “ofrezco tablas”, aunque debo reconocer que alguna vez he sido sorprendido por mis rivales con otras más rimbombantes como “propongo el empate”. No me gusta la convencional “¿quieres tablas?” ó la escueta “¿tablas?”, porque al ser interrogaciones me da la sensación de que sugieren algo de prisa por recibir respuesta.

Tal vez esto último me lo parezca sólo a mí. Esa debe ser la secuela que quizá quedó en mi mente tras cierta partida que disputé hace años, no recuerdo dónde ni contra quién. En un momento de la partida mi rival me preguntó “¿tablas?” y yo quedé unos minutos en silencio, imagino que pensando que decisión tomar. De pronto mi rival volvió a repetir su oferta, añadiendo esta vez “¿quieres tablas o no?”. Yo lo miré atónito y me encogí de hombros respondiendo “no lo he decidido aún”. A partir de aquel momento respondo inmediatamente “voy a pensarlo”.

Se sabe que ante la proposición de tablas, realizar una jugada sin responder, conlleva una negación implícita de la oferta. Eso no significa que a más de uno le resulte algo brusco recibir o dar por repuesta una jugada, para lo que se ha inventado la educada contestación “prefiero jugar”. El jugador catalán Carlos Ferrón comentaba que en cierta ocasión ofreció tablas al mismísimo David Bronstein, creo recordar que en un Abierto de Oviedo. La respuesta no tuvo desperdicio: ¿tablas por qué?.

Jugando una partida en un Abierto de Motril, hace muchos años, sacrifiqué una pieza para dejar al rey enemigo en el centro del tablero, en una situación que al principio me pareció bastante expuesta. Poco después me arrepentía de mi precipitada decisión, pues por mucho que calculaba no veía ninguna manera de sacar partido a mi valiente entrega, que conforme avanzaban mis análisis, pasaba a ser ridícula más que valiente. Pero entonces creí escuchar que mi rival me ofrecía tablas. Analicé un poco más, pensando que tal vez había pasado por alto alguna variante ventajosa, pero como no la encontré, ofrecí la mano a mi adversario diciendo “de acuerdo”. El rostro del jugador al que me enfrentaba dibujó un gesto de sorpresa. “¿Abandonas?” me preguntó. “No, no. Acepto tablas.” Él sonrió y me aseguró que no había ofrecido el empate, por lo que todo quedó como un malentendido, especialmente doloroso cuando tuve que rendir unas pocas jugadas más tarde.

No puedo evitar sonreir cuando observo como en algunos torneos escolares, algunos niños con poca experiencia en campeonatos proponen tablas ofreciendo la mano sobre el tablero y dejándola ahí hasta que el rival responde. Y en estos torneos en más de una ocasión he presenciado conversaciones del tipo:

- ¿Quieres tablas?
- No.
- Pero no me puedes ganar.
- ¿Por qué?
- Porque si mueves el caballo aquí te doy jaque, y luego vengo con mi rey a esta casilla, y no puedes ganar.
- No sé…
- Y si te vas con tu rey a la esquina llevo la dama hacia esta otra casilla.
- Bueno vale, tablas.

La oferta de tablas está rodeada de ciertas cuestiones psicológicas. El jugador que las rechaza sabe que una derrota será especialmente dolorosa, pues ha tenido el empate al alcance de la mano. El jugador que las ofrece y obtiene una negativa puede verse también afectado.

Para mí fue bastante amarga cierta experiencia que viví en el Campeonato de Andalucía del 2002. En la ronda final jugaba contra el M.I. Agustín García Luque. Yo encabezaba la clasificación provisional antes de la última ronda, superando por medio punto al M.I. Ernesto Fernández. Éste acabo rápidamente su partida en tablas. Poco después Agustín me ofreció tablas, y yo las rechacé pensando que el linarense Alejandro Moreno podía alcanzarme y empatar a puntos conmigo, por lo que debía ganar para asegurarme el primer puesto. Tras rechazar las tablas me levanté y mi amigo Sergio Castillo me preguntó: “¿No has aceptado las tablas?” Cuando le confirmé que así había sido agregó: “Pues sí que eres valiente.” Le expliqué que temía que Alejandro Moreno empatara a puntos conmigo si yo hacía tablas. Entonces me informó de que Alejandro no podía alcanzarme, ya que acababa de firmar el empate. Volví a mi mesa y ofrecí tablas, pero Agustín ya no las quiso, y acabó ganando la partida. Quedé empatado en el primer puesto, pero por el sistema de desempate me tuve que conformar con el subcampeonato.

Me parece admirable la decisión del G.M. Bellón, que nunca ofrece tablas. Hace algún tiempo jugué con él una partida en Ronda, en la que, a pesar de tener calidad de menos, había conseguido crear una fortaleza inexpugnable en el final. Él continuaba moviendo de un lado a otro su torre, sin que ésta pudiera crear ninguna amenaza. Yo pensé que quería especular con el tiempo, por lo que paré el reloj y llamé al árbitro. Cuando estaba explicándole a éste último mi reclamación, Bellón me dijo: “Sí yo sé que son tablas. Lo que ocurre es que nunca ofrezco tablas, esperaba a que lo hicieras tú.” Y estrechamos nuestras manos sellando el empate, sin que fuera preciso que el árbitro se pronunciara.

El excampeón mundial Boris Spassky, en la actualidad apenas juega partidas oficiales. Afortunadamente no ha abandonado el mundo del ajedrez, sino que se dedica a ofrecer simultáneas, conferencias y otras actividades de difusión de nuestro juego. En la última etapa en que jugaba torneos con regularidad, su juego reflejaba cierta falta de combatividad. De hecho, la mayoría de sus partidas acababan en tablas muy rápidas. Pero en estos torneos, algunas de sus partidas no terminaban en empate. Eventualmente conseguía una o dos victorias. Al parecer, él casi siempre ofrecía tablas, pero de vez en cuando, algún intrépido rival se las rechazaba. Entonces no le quedaba más remedio que jugar, y toda la combatividad que no mostraba en sus otras partidas, aparecía en el tablero contra aquellos contrincantes. Pocos se atrevían a negarle el empate al excampeón mundial, y los que lo hacían, acababan mordiendo el polvo.

Luís Fernández Siles

Entrenador de ajedrez y director de Capakhine, la revista de ajedrez para los niños y sus padres.

3 comentarios:

antonio dijo...

RUBEN DOMINGO EN LA SIMULTANEA QUE TUVO LA FORTUNA DE DISFRUTAR CONTRA BORIS SPASSY,LE OFRECIO TABLAS AL EXCAMPEON MUNDIAL EN CLARA DESVENTAJA,A LO QUE SPASSKY RESPONDIO:"ES LA TIPICA POSICION DE TABLAS...",ACABO PERDIENDO EL INTREPIDO RUBEN....

aalku dijo...

No soy muy aficionado al ajedrez, me falta capacidad de esfuerzo, pero me ha gustado mucho tu artículo.

aleluia dijo...

Hola, yo lo que pienso es que si te ofrecen tablas, mediante la pregunta seca de ¿ tablas?, yo le respondería : ¿quieres decir que me ofreces las tablas?, a lo que él tendría que responder, y así le pasas la presión a él,. También tengo que decir que dependiendo de cómo estuviese la posición en el tablero, con posibilidades o con igualdad o con desventaja abria que aceptarlas. Yo soy partidario de que si te gusta el ajedrez , hay que luchar hasta el final, pero no todo el mundo está preparado para sesiones maratonianas, ni a hacer análisis de posiciones. Y se tiene que estar muy preparado para poder jugar competiciones.