Una máxima dudosa

julio 03, 2009 , 0 Comments


Si miramos algunas partidas de principio del siglo XX nos damos cuenta de que en aquella época el ajedrez era diferente, Podemos apreciar cómo ha cambiado el estilo de juego, las aperturas, muchos de los conceptos del medio juego.

Hace ya algunos años que las teorías de Nimzovitch fueron revisadas con lupa por el prolífero autor inglés John Watson, cuestionando algunas de sus ideas.

Cuando miro las partidas del joven Nakamura, por ejemplo, me parece percibir el estilo de los módulos de análisis en ellas. Espero que la imaginación de los más suspicaces no aflore con este comentario y crean que yo pienso que el jugador americano pueda consultar ilegalmente sus jugadas con un ordenador durante sus partidas. ¡No es eso! Pero sí considero probable que, de tanto trabajar con los módulos de análisis, su mente se ha familiarizado con ese tipo de jugadas extrañas que hace unos años sólo un ordenador podría sugerir.

El ajedrez evoluciona. El que nos toca vivir en estos días es sobre todo práctico. Todo está justificado si con el cálculo conseguimos acercarnos a la “verdad” de la posición. Muchos de los conceptos que nos guiaban antes son constantemente cuestionados y parecen ser quebrantados con cierta frecuencia por más de un Gran Maestro. No es que el Gran Maestro no los respete. Sólo es que el buen jugador no debe creer en las verdades absolutas, sobre todo cuando se trata de una idea ambigua, de un concepto aislado.

Por poner un ejemplo haré referencia a un postulado de Steinitz, el gran Steinitz, probablemente el primer jugador que entendió con cierta profundidad el juego posicional. La máxima es la siguiente: “Cuando un jugador tiene ventaja, tiene la obligación de atacar. De no hacerlo perderá su ventaja”.

No creo que ningún jugador fuerte tenga mucha fe en esa frase. Hoy en día el ajedrez es mucho más práctico, y a veces el mejor camino para imponer una ventaja es defenderse momentáneamente, o incluso aferrarse a una larga defensa, tras la cual será posible imponer la ventaja.

Mi consejo es: no creas en las verdades absolutas.

Luís Fernández Siles

Entrenador de ajedrez y director de Capakhine, la revista de ajedrez para los niños y sus padres.

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