10 puntazos

octubre 24, 2009 0 Comments


Cuando aprendes las reglas del juego quedas fascinado por el gran poder que te ofrece la dama, moviendo todas las casillas que quiera y en todas direcciones. No es extraño que todo jugador en sus inicios trate de poner en juego muy rápido la dama, para aprovechar todo su poderío. Más tarde aprendemos que precisamente por el gran valor que tiene, debemos tener cuidado y no ponerla en peligro en el inicio de la partida.

El caso es que desde el primer momento sabemos que la dama es la más fuerte de todas nuestras piezas. Y es difícil no caer en el pecado de sobrevalorarla. Claro que no ayuda nada a evitar ese pecado algún manual y algún monitor que enseñan que la dama vale 10 puntos en la escala numérica. Lo ideal es ir olvidando esa escala numérica conforme vamos progresando. El peón 1 punto (vale igual un peón lateral que uno central, uno doblado que uno pasado, uno retrasado que uno en séptima…la vida es dura) El caballo y el alfil 3 puntos (vale igual un caballo centralizado que un alfil malo, o la pareja de alfiles que la pareja de caballos…) La torre 5 (da igual si está encerrada, si no hay columnas abiertas…) Y la dama, sí señoras y señores…9 puntos (¡nada de 10 por favor!)

No sé quién fue el valiente que se arriesgó a colocarle a la dama 10 puntitos en esta escala numérica, pero el caso es que me encuentro con muchos jugadores de cierto nivel (de los que deberían haber olvidado hace tiempo la escala numérica del valor de las piezas) que sobrevaloran la dama. A veces la prefieren a dos torres o a tres piezas menores, en posiciones donde no deberían hacerlo, que por cierto son la gran mayoría.

El problema, como ocurre muchas veces, está en la raíz. Seguro que sería mejor enseñar ajedrez olvidando esta escala, porque más adelante es difícil de estirpar.

Luís Fernández Siles

Entrenador de ajedrez y director de Capakhine, la revista de ajedrez para los niños y sus padres.

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