Interferencias estéticas

marzo 01, 2013 2 Comments


Es una pena que el ajedrez sea un arte sólo apreciable para los que saben jugar. Una persona puede no saber pintar puede disfrutar o incluso emocionarse con cualquier cuadro de un museo. Puede no saber actuar y disfrutar con cualquier película u obra de teatro. Sin embargo la emoción que llegamos a sentir al ver una combinación hermosa o una secuencia de jugadas sorprendente está reservada para los que conocemos el noble juego.

La belleza forma parte del ajedrez, como de la mayoría de expresiones artísticas. Y el ajedrecista puede llegar a sentirse artista cuando encuentra en el tablero jugadas que pueden llegar a producir sensaciones especiales en el que las admire. Sin duda, el ajedrez es un arte.

Pero ante todo el ajedrecista debe mantener una actitud científica durante la partida, buscando siempre el mejor camino, la variante más exacta, la jugada más precisa. Claro que el ajedrez es arte, pero la faceta artística del ajedrez debería olvidarse en el transcurso de una partida. Si buscamos la jugada más sorprendente, la más espectacular o la que nos parece más bonita corremos el peligro de alejarnos de la mejor jugada. Y en cierto modo alejarnos del camino correcto implica alejarse de la parte artística. Por ejemplo, si un jugador realiza una combinación sorprendente, entregando la dama y un par de piezas, y al final de la variante acaba perdiendo, difícilmente podremos encontrar la belleza. Lo hermoso en ajedrez está ligado, en muchos casos, a lo sorprendente pero al mismo tiempo correcto. Por supuesto no siempre es así y jugadores de estilo brillante como Tal jugaron partidas hermosas que contenían sorprendentes combinaciones que no eran del todo correctas. Pero la enorme dificultad que implicaba encontrar el camino correcto durante la partida (no en casa con un tablero y sin prisas, ni hoy en día consultando los módulos de análisis) era un factor que formaba parte de la lucha y también, por qué no, de la faceta artística de la partida.

Hace unos días impartí un curso en el Club de Ajedrez Francesch Vicent, de Segorbe. El día de antes conocí allí a uno de los alumnos que asistieron, José Aimimir, que se encontraba en las instalaciones del club jugando un encuentro con su equipo. Me mostró su partida, en la que, en cierto momento y en una posición ventajosa, realizaba una combinación que implicaba sacrificar una pieza que recuperaba después. La posición que acababa alcanzando seguía siendo objetivamente buena, pero presentaba algunos problemas técnicos, ante la creación de un peón pasado del rival, lo que implicaba tener que jugar con gran precisión más adelante. En la práctica había sido una decisión dudosa, ya que había tenido posibilidades de mantener la ventaja sin correr ningún riesgo.

No puede evitar preguntarle: "¿Cuando has realizado la combinación crees que has sido totalmente objetivo o crees que de algún modo querías hacerla dejándote llevar por la creatividad, espectacularidad o belleza que implicaba? Quiero decir, ¿en cierto modo "querías" hacerla por motivos estéticos?"

Mi interlocutor no tardó en asentir. Se había dejado llevar por la estética de la combinación, dejando al lado otras opciones que hubieran resultado más adecuadas. Es algo muy común, la parte estética del ajedrez es uno de los motivos por los que el ajedrez nos cautiva. Pero mi consejo consiste en olvidarse de lo estético para centrase en lo correcto. La búsqueda de la belleza en ajedrez no debería ser considerado prioritario. Disfrutemos de combinaciones sorprendentes, hermosas, emocionantes, pero correctas.

Luís Fernández Siles

Entrenador de ajedrez y director de Capakhine, la revista de ajedrez para los niños y sus padres.

2 comentarios:

pertinez dijo...

Pienso que si supiera que no es correcta no se embarcaría, y muchas buenas combinaciones se han dejado de producir por temor a que falle.A veces hay que arriesgar, solo cuando lo haces sin sentido es cuando realmente se falla y hay que correguirlo.Todo jugador busca su producción ajedrecistica que le haga sentir orgulloso.Se lo que tratas de explicar(y lo haces muy claro y da gusto leerte) y gracias a eso he subido mucho Elo, pues note que perdia muchas partidas por sacrificar cuando la ventaja ya era suficiente y no necesitaba ninguna combinacion ni tranformacion en la posicion para vencer técnicamente(un camino más seguro que progresivamente con la técnica adecuada se consiga el objetivo de la manera que solo existan dos resultados posibles y no tres).Pero prefiero aconsejar que si crees que vale la combinación juegala.

Jose Aimimir dijo...

Efectivamente Pertinez, no ví la debilidad que dejaba atrás y lo pague caro. Pero era tan creativa que no me pude resistir. En fin, me estoy quitando..... ;P Gracias a Luis, cada vez que veo algún sacrificio similar me lo pienso 2 veces.