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Exceso de cálculo

31 enero 2011


Ya hemos hablado en más de una ocasión de cómo táctica y estrategia van de la mano, se necesitan y se complementan. La estrategia es una gran enciclopedia que contiene todas las ideas generales que vamos aprendiendo con la práctica y el estudio. La táctica también está formada a base de ideas, figuras y conceptos conocidos, pero se construye partida a partida a base de variantes. Esto último es lo que llamamos el cálculo.

De nada serviría conocer muchos planes relacionados con las diferentes estructuras de peones, saber asociar ciertas rupturas con ciertos tipos de centro, entender bien las debilidades de los reyes y cómo castigarlas, etc (todo esto es estrategia), sino fuéramos capaces de calcular correctamente una secuencia de jugadas (variantes y cálculo puro y duro).

Un descubrimiento reciente me ha servido para darme cuenta de cómo algunos jugadores abusan del cálculo en detrimento de sus propios conocimientos estratégicos. Es fácil perderse en la jungla de las variantes, preocuparse por ciertas jugadas que podrían llegar a ser molestas dentro de 20 movimientos, revisar una por una cada jugada y su respuesta, y la que haremos más tarde...y la siguiente...

Uno de mis alumnos, por ejemplo, juega una partida y sabe perfectamente cuál es el plan correcto en ciertas posiciones. Conoce las maniobras típicas, las rupturas adecuadas, las disposiciones de piezas oportunas, etc. Sin embargo, cuando está inmerso en una partida de torneo, se pierde en un mar de variantes innecesarias. Tanta variante con frecuencia lo aleja del plan principal (curiosamente el que él conoce casi a golpe de vista), lo agota y lo hace caer en apuros de tiempo.

No hace falta llegar tan lejos en nuestros cálculos. No somos Fritz, ni Rybka y tratar de emularlos durante la partida no es la mejor opción. Debemos tener siempre presentes nuestros conocimientos generales y confiar en ellos. Reservemos los largos cálculos para ciertos momentos críticos y puntuales en la partida y para cuando llegue el momento del remate.

1 comentarios:

Llorenç D. Boldú dijo...

Un buen tema podría ser como aprovechar el tiempo del contrario para pensar y ahorrar el propio.