6 autores de libros de ajedrez que no deberías perderte


Los mejores libros para progresar en ajedrez no siempre coinciden con los que caen en nuestras manos. Desgraciadamente abundan los libros escritos en poco tiempo, poco elaborados y pensados únicamente con fines comerciales (títulos atrayentes pero contenido de poca calidad).

Si hablamos de un libro para iniciarse en el ajedrez tanto niños como adultos y aprender las reglas del ajedrez y los primeros conceptos de aperturas, medio juego y finales, sin duda debo recomendaros "Curso Práctico de Ajedrez" de Sergio Cuesta, que podéis adquirir en este enlace. Además es un perfecto libro para monitores de ajedrez. Pero nuestro siguiente artículo trata sobre libros para jugadores más avanzados.

Lo cierto es que existen autores en los que se puede confiar y cuyos libros son un excelente material para mejorar en ajedrez. Por eso en este artículo voy a recomendar a algunos de ellos. En Capakhine, la nueva revista de ajedrez para los niños y sus padres, recomendamos algunos libros más que pensamos que merecen la pena. En este artículo nos centramos en autores de libros para adultos.

Dvoretsky: el más prestigioso entrenador de ajedrez del mundo. Por sus manos han pasado jugadores de la talla de Yusupov, Svidler o Movsesian. Sus libros son auténticos best-seller y de manera justificada. Explicaciones claras y ejemplos muy bien elegidos son algunas de las claves que convierten a sus libros en grandes obras del ajedrez. Libros como Entrenamiento de élite (1 y 2), Secretos de la táctica en ajedrez, Secretos del entrenamiento en ajedrez o su Endgame Manual (Manual de Finales) deberían de estar en la estantería de todo aficionado que se precie.

John Watson: con sus obras Los secretos de la estrategia moderna en ajedrez y Estrategia ajedrecística en acción consiguió un merecido reconocimiento internacional. Su repaso y crítica a la teoría de Nimzowitch supuso un avance conceptual en la estrategia en ajedrez. También merece la pena conocer sus cuatro libros sobre aperturas (Mastering the chess openings). Un verdadero estudioso del ajedrez que comparte en sus libros algunos de los conocimientos esenciales que ayudan al progreso.

Jonathan Rowson: Los siete pecados capitales en ajedrez es una verdadera obra de culto, en la que profundiza de manera clara en los errores típicos que comete el jugador de ajedrez. También su obra Ajedrez para cebras resulta particularmente reveladora y útil tanto para entrenadores como para jugadores. Su estilo fluido y cercano permite al lector avanzar en las páginas de sus libros con rapidez y agrado.

John Nunn: A pesar de que mantengo una actitud bastante cautelosa con los autores muy prolíferos, debo reconocer que la extensa obra del G.M. inglés Nunn está llena de títulos muy recomendables. Ha dedicado libros a las aperturas (sus trabajos sobre la Najdorf, la Pirc o la Benoni son muy interesantes), al medio juego (Comprender el ajedrez jugada a jugada o A la caza del rey) y a los finales (especialmente su libro acerca de los finales sin peones “Secrets of pawnless endings” me parece de gran valor). Una vida dedicada al universo de las 64 casillas y una obra extensa con la que nos invita a acercarnos al mismo.

Antonio Gude: uno de los autores en castellano más prestigiosos. Sus libros se caracterizan por estar muy bien estructurados y por su contenido didáctico de excelente calidad. Ideal para jugadores de club que quieren mejorar su ajedrez. Los jugadores de nivel básico encontrarán en sus Cuadernos Prácticos un material muy útil y ameno, mientras que sus dos tomos de Escuela de Ajedrez o El ataque en ajedrez. Teoría y práctica resultarán de gran ayuda a jugadores de club con ganas de mejorar. No en vano, Antonio Gude es uno de los pesos pesados del ajedrez español y el ajedrecista que consiga algún ejemplar de la desaparecida Revista Internacional de Ajedrez podrá disfrutar recorriendo sus páginas. Por cierto que los que quieran estar al tanto de sus novedades pueden visitar su web y su blog.

Jesús de la Villa: otro gran autor en lengua española. El gran maestro Jesús de la Villa ha colaborado en la formación de algunos de los mejores jugadores jóvenes españoles a través de la Federación Española de Ajedrez. Un verdadero estudioso de la teoría de aperturas, como se puede observar al leer libros como Desmontando la Siciliana o El Ataque Inglés. Pero quizás su mejor obra es el extraordinario libro sobre finales: Los 100 finales que hay que saber. Este libro debería ser estudiado por todo jugador que desee mejorar sus conocimientos y sus resultados prácticos.

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Finales de torre (y peón) contra alfil.


Dependiendo de nuestro nivel de juego conviene estudiar ciertos finales. No tiene mucho sentido estudiar, por ejemplo, el final de alfil y caballo contra rey, si todavía no somos capaces de dar mate con dos alfiles contra rey.

Encontramos a algunos grandes maestros que no han invertido el tiempo suficiente en estudiar finales. Hay que decir que algunos finales de cierta dificultad, requieren un estudio serio para su completa comprensión. Pero si eres un jugador profesional, o pretendes competir a un nivel alto, no hay duda de que en algún momento deberás trabajar en finales como el de torre y alfil contra torre, como el de dos caballos contra peón o como el de torre y peón de torre contra alfil. Este último es el protagonista de este artículo.

En la partida de ayer de la Bundesliga entre los grandes maestros Khenkin y Bartel (ambos con más de 2600 de elo) se llegó a la posición del diagrama.


En este momento Bartel demostró que no había "hecho los deberes" y jugó 86...h4, un importante error que permite a las blancas defenserse con éxito. Esta partida es la que me ha llevado a realizar el presente estudio, para tratar de aclarar algunas ideas acerca de este importante final (importante para jugadores de nivel avanzado), aunque antes examinaremos algunos finales mas básicos y frecuentes, directamente relacionados con este.


LO BÁSICO

Empezaremos por dejar claro que el final de torre contra alfil debe ser tablas, siempre que el bando defensor se dirija con su rey hacia el rincón bueno, que es el de color contrario a las diagonales por las que pasa su alfil. Por tanto, si su alfil es de casillas blancas, el rey del bando defensor deberá huir hacia una de las esquinas de color negro. Si su alfil es de casillas negras, el rey deberá huir hacia una de las esquinas de color blanco. 



Como vemos en esta posición, en la que el bando fuerte ha progresado al máximo, no se puede forzar la victoria, salvo error grave de su rival.

Por ejemplo 1.Th7+ [1.Ta8+ Ag8 y si las blancas no lo evitan el negro queda ahogado 2.Ta7 Ac4] 1...Rg8 2.Tb7 [2.Tc7 Rh8] 2...Ac2+ 3.Rf6 Rh8 1/2-1/2

Por lo tanto es imprescindible recordar que el rey del bando débil debe huir hacia una de las esquinas de diferente color a las casillas por las que se mueve su alfil.


LA PARTE SENCILLA

Ahora hablaremos del final de torre y peón contra alfil, donde curiosamente el bando débil puede llegar a posiciones de tablas si el bando fuerte avanza indiscriminadamente su peón.

Con el peón en sexta, por ejemplo, la defensa no resulta complicada:



La clave para el bando defensor está en mantener su alfil en la diagonal b1-h7, impidiendo de este modo que el rey enemigo tenga acceso a g6, desde donde podría amenazar mate.

1.Td7 Ac2 y las blancas no pueden progresar.

Por cierto que si el peón es de alfil, tampoco se gana en el caso de que el peón esté en la sexta fila, como vemos en el diagrama.



La diagonal adecuada para el alfil del bando defensor ahora será a2-g8, pero eso sí, deberá tener siempre la opción de cambiar a la diagonal b1-h7 para dar un jaque si el rey enemigo se sitúa en g6.

Por ejemplo en caso de 1.Tc7 las negras deben mantener la posibilidad de cambiar a la diagonal b1-h7, por lo que no deben jugar 1...Ab3?? debido a 2.Rg6 y ahora las negras no tienen jaque.

Lo correcto hubiera sido 1...Aa2 para tener el jaque en b1.


En el caso de que el peón de alfil estuviera en la quinta fila el final se ganaría con cierta facilidad accediendo con el rey hasta f6, lo que obligaría al rey enemigo a huir, ante las amenazas de mate. Esto permitiría al bando fuerte progresar con su rey y su peón sin demasiada oposición. Veamos un ejemplo.



1.Rf6 Rg8 2.Re7 Rg7 3.f6+ Rg6

Y ahora las blancas ganan de diferentes maneras. La más sencilla es llevar la torre a g1 para expulsar al rey enemigo y poder avanzar el peón.

4.Ta1 Ad5 5.Tg1+

Y una vez que el rey se negro se retira las blancas avanzan su peón hacia la promoción.

Sin embargo, con el peón de torre, el bando del alfil puede defenderse si el peón está en quinta, como vemos en el siguiente punto.


LA PARTE "MENOS SENCILLA"

Todo es complicado hasta que lo entendemos. Veamos ahora cómo defender el final si el peón ha llegado hasta la quinta fila.



En este ejemplo el rey blanco ha progresado al máximo, enfrentándose a rey enemigo, con la consiguiente amenaza de mate. La defensa correcta se basa en llevar el rey a g8 y en caso de que sea expulsado por la torre, mantenerlo controlando la casilla g7, para que el rey blanco no pueda llegar a dicha casilla.

1...Rg8 2.Tg7+ 

En caso de 2.Ta8+ Rf7 y el rey blanco sigue sin tener acceso a la casilla g7.

2...Rf8 

Por supuesto si el rey negro vuelve a h8 las blancas ganan con Td7.

3.Tg4 Ac2

El alfil se mantiene en la diagonal b1-h7 y las blancas no pueden progresar.

4.Tc4 Ab1 5.Tf4+ Rf8 y tablas.


Por lo tanto es importante entender que el peón no debe avanzarse hasta la quinta fila en muchas situaciones. Ahora entendemos mejor por qué fue un error la jugada de Bartel en la primera posición de este artículo. 

Pero no podríamos concluir aquí, sin antes descubrir cómo debe jugarse el final si el peón no ha traspasado la mitad del tablero.

Lo primero es averiguar en qué circunstancias debe avanzarse dicho peón. Sólo lo avanzaremos en tres casos:

1. Si el rey enemigo ha sido expulsado a una de las columnas centrales. Esto quiere decir que si el peón es de h, como en los ejemplos anteriores, sólo lo avanzaremos cuando consigamos llevar al rey enemigo a la columna e (si el final fuera con peón de a, deberíamos llevar al rey enemigo a la columna d).

2. Si, a pesar de que el rey enemigo permanece en la columna de nuestro peón, podemos seguir avanzándolo hasta la séptima fila sin perderlo.

3. Si ambos reyes están en la columna de alfil (f o c dependiendo del flanco donde se desarrolle el final) y la torre impide al rey del bando débil pasar a la columna de caballo (torre situada en g o b dependiendo del flanco donde se desarrolle el final)

Veamos estos tres supuestos:


CASO 1


Aquí vemos un ejemplo del primer caso. El rey negro va a ser expulsado hacia la columna e, ya que si se cubre con el alfil para defender el jaque, la torre perderá un tiempo manteniendo la clavada (por ejemplo con Tf1) y el rey negro ya no tendrá otra opción que ir a la columna e.

En ese momento el rey blanco pasa a la columna g y el peón pasado avanza hasta la promoción.



CASO 2

El alfil negro ha perdido la diagonal b1-h7 y, en consecuencia, el peón h puede avanzarse hasta h7. Por ejemplo:

1.h5 Ad5 2.Th7+ 

Una sutileza que permitirá seguir avanzando el peón 

2...Rg8 3.Te7 

Amenazando mate e impidiendo que el alfil llegue a la diagonal b1-h7 

3...Rh8 4.h6 

Y el peón llega inevitablemente a h7, ganando con facilidad.

En el siguiente diagrama vemos el tercer supuesto, en el que la victoria del bando fuerte resulta más sencilla que en los supuestos anteriores.



CASO 3

Ambos reyes en la columna de alfil y torre en la columna de caballo. Las blancas avanzarán el peón cómodamente, con el apoyo de su torre.


Bien, ya sabemos que el peón no debe cruzar la mitad del tablero si no estamos en uno de los supuestos anteriores. Ahora vamos a ver cómo llegar a estas posiciones para forzar la victoria.


La posición del diagrama anterior pertenece a un estudio realizado por Bernhard von Guretzky-Cornitz en 1863


1.Rh6

De este modo, como vamos a ver, las negras se verán obligadas a llegar a uno de los tres casos que hemos explicado.

1...Rg8

Esta jugada permite llegar al primer supuesto, ya que el rey negro se verá avocado a llegar hasta la columna e. En caso de 1...Ad5 el alfil perdería la diagonal b1-h7 lo que nos llevaría al segundo supuesto, en el que el peón h avanza. Por ejemplo 1...Ad5 2.Td7 Ae6 3.Td8+ Ag8 4.Rg5 Rg7 5.Td7+ Rh8 6.Rg6 (con las últimas maniobras el rey ha ganado la casilla g6, lo que permitirá el avance del peón) 6...Ab3 7.Th7+ Rg8 8.Tc7 (evitando por supuesto que el alfil llegue a la diagonal b1-h7 y amenazando mate) 8...Rh8 ¡Ya hemos llegado a la posición que mostrábamos sobre el segundo caso en que se puede avanzar el peón! (primer diagrama de la página anterior)

2.Tg7+ Rf8

Las blancas comienzan a obligar al rey negro a alejarse de la columna h. No servía 2...Rh8 por 3.Te7 Ad5 4.Te8+ y se sigue el método de la variante expuesta en el comentario anterior.

Ahora llega un momento importante, cuya comprensión es fundamental para el aprendizaje total de este final. Para poder avanzar el peón, las blancas tratarán de llevar su rey a la columna f, sin que el rey enemigo vuelva a la columna h. Se trata, por tanto, de intentar llegar al tercer caso explicado.

3.Tg5

La clave. Las blancas quieren jugar Rh5 y Rg4, para acceder con su rey a la columna f sin que las negras puedan llevar el suyo a la columna g ¡Por esto es tan importante no avanzar el peón hasta h5!



3...Rf7

Si las negras juegan 3...Ad3 tras 4.Rh5 Ae2+ 5.Rg6 Rg8 es cierto que el rey negro vuelve a la columna g, pero el alfil ha perdido la importante diagonal b1-h7, de manera que tras 6.Td5 se amenaza mate, el alfil no puede regresar a la diagonal buena y el peón h avanzará inexorablemente.


4.Tg3



Dejando al alfil enemigo (que como sabemos debe permanecer en la diagonal b1-h7) con una única casilla: c2, ya que b1 no es buena porque pierde el acceso a un posible jaque en caso de que el rey blanco vaya a a h5. Tampoco puede ir a f5 porque el rey blanco aprovecharía esa posición para atacarlo en su camino hacia la columna f (con Rg5 seguido de Rf4)

4...Ac2 5.Rh5

Hemos llegado tal vez al momento más complicado del final y no queda más remedio que aprender cómo jugar ante las diferentes opciones que tiene el negro.

Ninguna de las posibilidades del negro sirve para defender el final y, como vamos a ver, las blancas llegarán, de una manera u otra, a alguna de las posiciones en las que se puede avanzar el peón.



5...Rf6

Tal vez la mejor defensa.

5...Ad1+ 6.Rg5 Rg7 (6...Ac2 7.Rf4) 7.Tc3! (esta idea ya nos resulta familiar: se evita que el alfil regrese a la diagonal b1-h7) 7...Ae2 8.h5 Ab5 9.h6+ Rh7 10.Tc7+ Rh8 11.h7

5...Aa4 6.Rg5 Rg7 7.Tc3! (y también aquí el blanco se impone gracias a la imposibilidad de las negras de regresar con su alfil a la diagonal buena)

5...Ab1 6.Tg5! (con idea de Rg4, como ya hemos visto en anteriores variantes) 6...Rf6 7.Rg4 Ag6 8.h5 Ah7 9.h6 Ag6 10.Rf4 Ah7 11.Tg7 Ad3 12.Ta7 y el peón avanza sin problemas. 

6.Tg5

Amenazando una vez más pasar con el rey hacia la columna f, con Rg4.

6...Ad1+

La otra manera de evitar Rg4 sería con 6...Af5 pero tras 7.Rh6 Ac2 8.Tg2 las negras no podrán evitar el jaque en f2, llevando al rey hacia la columna e (caso 2).

7.Rh6 Rf7

Si las negras no realizan esta jugada la torre amenazará al alfil en su siguiente jugada y acabará dando un jaque a través de la columna f, para alejar al rey enemigo (caso 2).

8.Tg7+ 



8...Rf6

8...Rf8 facilitaría la tarea, ya que el rey blanco juega a g6 y f6 (caso 3).

9.Tg1 Ae2 10.Tg2 Ad3 11.Tf2+

Y las blancas ganan (caso 1).


Para aprender a ganar este último final recomiendo aprender bien los tres casos en los que se puede avanzar el peón. Sólo cuando tengamos claros estos tres supuestos y nos hayamos familiarizado con las sutilezas básicas que aparecen, podremos jugarlo correctamente sin necesidad de memorizar todas las variantes.

Recuerda que en ajedrez es mucho más importante comprender que memorizar.

Podéis descargar este artículo en pdf y la base de datos con los ejemplos, en la sección de descargas de mi página web.



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Defensa Nimzoindia. Ivanchuk frente al Gambito Vitolinsh.


El gambito que se produce tras 1.d4 Cf6 2.c4 e6 3.Cc3 Ab4 4.Dc2 0-0 5.a3 Axc3+ 6.Dxc3 b5 es un intento de las negras para luchar por la iniciativa en la Defensa Nimzoindia, y ha sido puesto en la práctica por fuertes jugadores de élite. Parece que aun no se ha dicho la última palabra, aunque Ivanchuk ha conseguido una convincente victoria con blancas en su reciente partida frente a Nisipeanu.

Veamos dicha partida, lo que nos permitirá acercarnos a algunas de las principales ideas de esta variante.


Ivanchuk,Vassily (2771) - Nisipeanu,Liviu-Dieter (2661)
6th Kings Tournament Bucharest (1), 07.11.2012

1.d4 Cf6 2.c4 e6 3.Cc3 Ab4 4.Dc2 0-0 5.a3 Axc3+ 6.Dxc3 b5 

Las negras tratan de alejar un peón blanco del centro. La idea es precisamente ganar el control de importantes casillas como d5 o e4. Esto será más fácil debido a que el alfil podrá desarrollarse por b7 y el caballo negro puede saltar a e4, incomodando a la dama blanca. Las negras, además, buscarán un juego activo, desarrollando rápido sus fuerzas y tratando de ganar tiempos contra la dama blanca. Para ello, la apertura de la columna c puede ser muy importante. 

7.cxb5 c6 

7...a6 fue el primer intento que se hizo en esta variante, precisamente por su inventor (Vitolinsh). Sin embargo no parece que las negras consigan adecuada compensación, por lo que la jugada textual se considera mejor hoy en día. (Ver partida Gavrikov - Vitolinsh)



8.Ag5 

Las blancas no quieren permitir que el caballo negro salte a e4. Tras 8.e3 las negras consiguen bastante iniciativa con 8...cxb5 9.Axb5 Ce4 Ahora las negras tienen varias ideas peligrosas, como pasar la dama al flanco de rey, avanzar el peón f o usar la columna c con sus piezas mayores. 

8...cxb5 9.e3 Ab7 10.Cf3 



10...a6 

10...Cc6 sería el intento de buscar iniciativa de manera inmediata, entrando en el sacrificio puro de peón. En la partida Rowson - Rogers las blancas consiguieron defenderse e imponer su ventaja material tras 11.Axb5 Tc8 12.Ae2 

11.Ad3 h6 12.Ah4 d6 

12...d5 permite al caballo blanco ocupar e5. Tras 13.Ce5 Cbd7 14.Cxd7 Dxd7 15.Axf6 gxf6 16.f4 la blancas consiguen una cómoda posición, como ocurrió en la partida Belov - Pugachov

13.0-0 Cbd7 



14.Db4 

14.Tfc1 ha sido el intento principal de las blancas. Sin embargo tras 14...Db6 (también merece la pena considerarse 14...Tc8 15.Db4 Txc1+ 16.Txc1 Db8 17.Ag3 Tc8 18.Te1 y las negras no tuvieron problemas en la partida Moreno - Illescas. Nos quedamos con las ganas de saber cómo jugaría Illescas si las negras aceptan el reto con 18.Txc8+ Dxc8 19.Axd6 Dc1+ aunque la actividad negra parece compensar el peón. ) 15.Dc7 Tfc8 16.Dxb6 Cxb6 17.Ag3 Txc1+ 18.Txc1 Tc8 19.Txc8+ Cxc8 las negras no parecen tener demasiados problemas y acabaron imponiéndose en la partida L'Ami - Nakamura.

14...Db6 15.Ag3 Ae4 16.Ae2 Tfc8 17.Tfc1 Ce8 

17...d5 se había jugado en la partida Arlandi - Tukmakov. ¿Qué tendría preparado Chuky contra esto?


18.Cd2 Ac2 19.h3 Tab8 20.a4 

Las blancas comienzan sus acciones en el flanco de dama. Ahora entendemos perfectamente que haya sido la torre de f1 la que se haya situado en c1. 

20...bxa4 

Si 20...Axa4 21.b3 ganando el alfil.

21.Dxb6 Cxb6 22.Axa6 Tc7 23.Ab5 

Las blancas tienen dos posibles objetivos: el peón de d6 y el peón de a4 (curiosamente ambos acabarán siendo capturados.) 



23...f6 

Las negras no podían defender d6. 

24.Axe8 Txe8 25.Axd6 Tc6 26.Ac5 Ag6 27.Cc4 



Y con esta maniobra las blancas ganan un segundo peón. 

27...Cxc4 28.Txc4 Ta8 29.Tcxa4 Txa4 30.Txa4 

Tras esto la partida está decidida. Obviamente hay que tener cuidado todavía, ya que las negras podrían intentar cambiar torres y llegar a un final de alfiles de distinto color en el que tendrían alguna esperanza de tablas. Por supuesto Ivanchuk conduce el final con maestría, sin dar opciones a su rival. 

30...Ad3 31.Ta3 Ae2 32.Ta8+ Rf7 33.Ta7+ Rg8 34.Tb7 Ta6 35.Ab4 Ta1+ 36.Rh2 Tc1 37.h4 h5 38.Ac3 Ac4 39.Tc7 Ad3 40.Tc5 Tc2 41.Rg3 Ae2 42.e4 Rf7 43.d5 exd5 44.Txd5 Ag4 45.f3 Ae6 46.Txh5 Ac4 47.e5 Rg6 48.Th8 Af1 49.exf6 1-0

Podéis descargar este artículo en pdf y la partida en formato ChessBase en la sección de descargas de mi página web.

A continuación, el visor con la partida.



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Clase de ajedrez en vídeo: El sacrificio posicional de calidad

En general, los sacrificios posicionales son los más difíciles de realizar. En ellos no se obtiene una compensación por ataque, como ocurre en los sacrificios tácticos, ni se obtiene la posibilidad inmediata de recuperar el material. La compensación que se obtiene, en estos casos, es de carácter estratégico: posibilidad de conseguir casillas importantes, optimización del potencial de nuestras piezas, mejor coordinación de piezas, etc.

Los interesados en el tema podéis ver la clase de ajedrez en vídeo que he publicado en mi página web.


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Aperturas de ajedrez y Magnus Carlsen

Magnus Carlsen está a punto de batir el record histórico de puntuación ELO que en su día consiguió Gary Kasparov. La facilidad con la que en ocasiones vence a los mejores jugadores del mundo (como hace muy poco, en Bilbao, frente al campeón mundial Anand) hace presagiar que esto ocurrirá pronto. Precisamente en ese torneo vimos grandes producciones, auténticas clases de ajedrez, como su victoria frente a Caruana, de la que ya hablamos en este blog. Y sólo un milagro impidió que no se alzara con la victoria frente a Karjakin. De hecho su única derrota en este torneo (en su primer enfrentamiento contra Caruana) se produjo por intentar forzar un final en el que su oponente se conformaba con el empate. Claro que Carlsen gana muchos más puntos de los que pierde por este motivo, con lo cual le compensa ampliamente esa admirable actitud de gladiador en el tablero.

Lo que realmente me llama la atención es su tendencia a no entrar en grandes discusiones teóricas en sus partidas. Evita las variantes de moda, las aperturas "superestudiadas", y especialmente en los últimos tiempos elige líneas secundarias (no confundir con aperturas marginales) en las que trata de llegar a posiciones sanas y tranquilas en las que superar a sus rivales por su mayor comprensión estratégica y, por tanto, su facilidad para hallar los mejores planes. Nada de grandes complicaciones en las que un pequeño descuido supondría la derrota. Posiciones tranquilas, a veces prácticamente igualadas, en las que Magnus Carlsen marca la diferencia e imparte grandes lecciones de ajedrez.

Viendo sus últimas partidas observamos, por ejemplo, como ante la Defensa Francesa ha elegido líneas poco punteras, como el Ataque Indio de Rey frente a Caruana o la Variante del Cambio con 4.exd5 (tras 1.e4 e6 2. d4 d5 3.Cc3 Ab4) frente a Vallejo. Frente a la Siciliana no ha dudado en jugar con 1.e4 c5 2.Cf3 d6 3.Ab5+ (precisamente en la partida en la que se impuso al actual campeón del mundo Anand) o 1.e4 c5 2.Cf3 e6 3.g3 en su partida decisiva del desempate frente a Caruana, también en la Final de Bilbao. Incluso frente a Aronian entró en una variante que podría parecernos poco ambiciosa en la Ruy Lopez (1.e4 e5 2.Cf3 Cc6 3.Ab5 Cf6 4.d3 Ac5 5.Axc6 dxc6 6.Cbd2).

De este modo Carlsen parece tener dos consignas claras para demostrar su superioridad en el tablero: 

1.- Evitar preparaciones caseras. Parece lógico. En la actualidad los mejores jugadores de la élite dedican gran parte de su preparación ajedrecística a las aperturas, tratando de innovar y de sorprender, usando los módulos de manera muy eficaz en su trabajo. ¿Por qué Carlsen querría permitir a sus oponentes que le planten una novedad de Fritz (o cualquier otro módulo de análisis) si puede ganarles evitando las aperturas de moda?

2.- Evitar posiciones complicadas. ¿Para qué entrar en posiciones llenas de detalles tácticos y variantes arriesgasdas en las que algunos jugadores de la élite son verdaderos especialistas? No lo necesita, es un riesgo que parece evitar en los últimos tiempos. Carlsen es capaz de encontrar grandes ideas en posiciones tranquilas con la misma facilidad que un gran pintor pasa el pincel sobre un lienzo en blanco. 

Claro que para poder hacer esto y ganar tienes que ser un genio. Sobre Carlsen no hay dudas.

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Cosas que no se deberían hacer durante una partida de ajedrez y sin embargo muchos jugadores hacen



No es ningún secreto que el ajedrez es un juego que precisa de un alto grado de concentración mientras se practica. Muchas veces esa concentración se puede ver alterada por motivos externos que nos incomodan durante la partida: ruido en la sala de juego, tableros o piezas descoloridos y viejos, mesas y sillas en mal estado, falta de iluminación en la sala, etc. Se pueden citar muchos y en ciertas ocasiones dependerá de nuestro carácter el que esas condiciones afecten o no a nuestro juego.

Pero además de esas cuestiones organizativas existen muchas cosas relacionadas con el comportamiento de nuestro rival que pueden llegar a afectarnos. Comencé hace casi 3 semanas un debate sobre este tema en la página de Facebook de Diario de un entrenador. El resultado es muy revelador: ¡hay tantas cosas que nos pueden molestar durante una partida! Pero nos vamos a centrar en aquellas que se refieren a la actitud de nuestro adversario.

Desde el mismo comienzo una partida de ajedrez hay algunas cuestiones que podemos comentar. En primer lugar la puntualidad. La FIDE creó hace relativamente poco tiempo una regla que instaba a los jugadores a ser puntuales, con el riesgo de perder la partida en caso contrario. Los organizadores pueden establecer la tardanza permisible para su propio torneo, aunque en las pruebas oficiales que organiza la FIDE existe una tolerancia 0 al respecto, es decir, o estás en tu sitio al comienzo de la partida, o se te considerará “no presentado”. Esta regla ha resultado bastante controvertida.

Estrechar la mano antes de la partida es una actitud deportiva que se realiza en nuestro juego y en muchos deportes. En el debate que mencionaba al principio hubo quien comentó esa costumbre de ofrecer la punta de los dedos y retirarlos rápidamente. Yo personalmente prefiero eso a que te rompan la mano con un apretón propio de Robocop. La acción de estrechar la mano ha sido estudiada en psicología. Por la red circulan diferentes artículos sobre el tema. Podéis pinchar aquí o aquí si estáis interesados en el tema o teclear en Google “maneras de dar la mano” o alguna búsqueda similar.

También han surgido polémicas porque uno de los contrincantes se negaba a estrechar la mano de su rival al inicio de la contienda. El caso Short-Cheparinov tuvo una enorme trascendencia. Cheparinov se negó a estrechar la mano de Short antes del inicio de la partida, en el Torneo de Wijk aan Zee del 2008. Los árbitros le dieron la partida por perdida a Cheparinov, aunque finalmente el Comité de Apelación decidió que se repitiera la partida, siempre que Cheparinov aceptara dar la mano a su rival. Podéis leer el relato de los acontecimientos en el reportaje que publicó ChessBase.

Son muchas las actitudes de nuestro rival que pueden llegar a incomodarnos o molestarnos durante la partida. El sentido común y la educación deben guiarnos hacia el comportamiento correcto. Comerse un bocadillo sentado frente al tablero, al mismo tiempo que se juega, no parece muy apropiado, pero la manera de afrontar una situación así no debe ser la misma si lo hace un niño de 7 años o un experimentado gran maestro.

Algunos jugadores no reparan (o parecen no reparar) en lo molestos que pueden resultar algunos ruidos, como la envoltura de un chicle o caramelo al manipularse, las sillas que son arrastradas o el incesante taconeo que algunos jugadores realizan mientras piensan. Por cierto que con algunas de estas cosas no sólo se molesta a tu rival, sino a otros jugadores que estén cerca. De hecho en algunas ocasiones puede molestarte más el jugador que tienes al lado, que tu propio oponente. Por ejemplo, hay jugadores que apoyan ampliamente sus brazos en la mesa, invadiendo el espacio de los jugadores que están en la partida de al lado. En más de una ocasión he tenido que pedirle al jugador de al lado que retire su brazo para poder anotar la jugada en mi planilla, que permanece aprisionada por su codo.

La manera de mover las piezas es otra de las cuestiones que han aparecido en el debate de Facebook. Como mencionaba alguien, no parece muy apropiada esa costumbre de “atornillar” fuertemente la pieza en su casilla de destino, algo que algunos hacen cuando piensan que hacen una gran jugada. Otros se levantan inmediatamente cuando realizan una jugada ganadora, algo que no a todo el mundo le gusta. Arrastrar lentamente la pieza que se mueve o golpearla sobre el tablero con ímpetu es igualmente criticable.

Miradas cómplices con otros jugadores o acompañantes, gestos despectivos o de superioridad, ofertas continuas o inapropiadas de tablas,  son otras cosas de las que hablaremos en la continuación de este artículo. El debate continúa en Facebook (todos estáis invitados a participar) y pronto comentaremos muchas más cosas al respecto.


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