Clase de ajedrez en vídeo: El sacrificio posicional de calidad

En general, los sacrificios posicionales son los más difíciles de realizar. En ellos no se obtiene una compensación por ataque, como ocurre en los sacrificios tácticos, ni se obtiene la posibilidad inmediata de recuperar el material. La compensación que se obtiene, en estos casos, es de carácter estratégico: posibilidad de conseguir casillas importantes, optimización del potencial de nuestras piezas, mejor coordinación de piezas, etc.

Los interesados en el tema podéis ver la clase de ajedrez en vídeo que he publicado en mi página web.


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Aperturas de ajedrez y Magnus Carlsen

Magnus Carlsen está a punto de batir el record histórico de puntuación ELO que en su día consiguió Gary Kasparov. La facilidad con la que en ocasiones vence a los mejores jugadores del mundo (como hace muy poco, en Bilbao, frente al campeón mundial Anand) hace presagiar que esto ocurrirá pronto. Precisamente en ese torneo vimos grandes producciones, auténticas clases de ajedrez, como su victoria frente a Caruana, de la que ya hablamos en este blog. Y sólo un milagro impidió que no se alzara con la victoria frente a Karjakin. De hecho su única derrota en este torneo (en su primer enfrentamiento contra Caruana) se produjo por intentar forzar un final en el que su oponente se conformaba con el empate. Claro que Carlsen gana muchos más puntos de los que pierde por este motivo, con lo cual le compensa ampliamente esa admirable actitud de gladiador en el tablero.

Lo que realmente me llama la atención es su tendencia a no entrar en grandes discusiones teóricas en sus partidas. Evita las variantes de moda, las aperturas "superestudiadas", y especialmente en los últimos tiempos elige líneas secundarias (no confundir con aperturas marginales) en las que trata de llegar a posiciones sanas y tranquilas en las que superar a sus rivales por su mayor comprensión estratégica y, por tanto, su facilidad para hallar los mejores planes. Nada de grandes complicaciones en las que un pequeño descuido supondría la derrota. Posiciones tranquilas, a veces prácticamente igualadas, en las que Magnus Carlsen marca la diferencia e imparte grandes lecciones de ajedrez.

Viendo sus últimas partidas observamos, por ejemplo, como ante la Defensa Francesa ha elegido líneas poco punteras, como el Ataque Indio de Rey frente a Caruana o la Variante del Cambio con 4.exd5 (tras 1.e4 e6 2. d4 d5 3.Cc3 Ab4) frente a Vallejo. Frente a la Siciliana no ha dudado en jugar con 1.e4 c5 2.Cf3 d6 3.Ab5+ (precisamente en la partida en la que se impuso al actual campeón del mundo Anand) o 1.e4 c5 2.Cf3 e6 3.g3 en su partida decisiva del desempate frente a Caruana, también en la Final de Bilbao. Incluso frente a Aronian entró en una variante que podría parecernos poco ambiciosa en la Ruy Lopez (1.e4 e5 2.Cf3 Cc6 3.Ab5 Cf6 4.d3 Ac5 5.Axc6 dxc6 6.Cbd2).

De este modo Carlsen parece tener dos consignas claras para demostrar su superioridad en el tablero: 

1.- Evitar preparaciones caseras. Parece lógico. En la actualidad los mejores jugadores de la élite dedican gran parte de su preparación ajedrecística a las aperturas, tratando de innovar y de sorprender, usando los módulos de manera muy eficaz en su trabajo. ¿Por qué Carlsen querría permitir a sus oponentes que le planten una novedad de Fritz (o cualquier otro módulo de análisis) si puede ganarles evitando las aperturas de moda?

2.- Evitar posiciones complicadas. ¿Para qué entrar en posiciones llenas de detalles tácticos y variantes arriesgasdas en las que algunos jugadores de la élite son verdaderos especialistas? No lo necesita, es un riesgo que parece evitar en los últimos tiempos. Carlsen es capaz de encontrar grandes ideas en posiciones tranquilas con la misma facilidad que un gran pintor pasa el pincel sobre un lienzo en blanco. 

Claro que para poder hacer esto y ganar tienes que ser un genio. Sobre Carlsen no hay dudas.

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Cosas que no se deberían hacer durante una partida de ajedrez y sin embargo muchos jugadores hacen



No es ningún secreto que el ajedrez es un juego que precisa de un alto grado de concentración mientras se practica. Muchas veces esa concentración se puede ver alterada por motivos externos que nos incomodan durante la partida: ruido en la sala de juego, tableros o piezas descoloridos y viejos, mesas y sillas en mal estado, falta de iluminación en la sala, etc. Se pueden citar muchos y en ciertas ocasiones dependerá de nuestro carácter el que esas condiciones afecten o no a nuestro juego.

Pero además de esas cuestiones organizativas existen muchas cosas relacionadas con el comportamiento de nuestro rival que pueden llegar a afectarnos. Comencé hace casi 3 semanas un debate sobre este tema en la página de Facebook de Diario de un entrenador. El resultado es muy revelador: ¡hay tantas cosas que nos pueden molestar durante una partida! Pero nos vamos a centrar en aquellas que se refieren a la actitud de nuestro adversario.

Desde el mismo comienzo una partida de ajedrez hay algunas cuestiones que podemos comentar. En primer lugar la puntualidad. La FIDE creó hace relativamente poco tiempo una regla que instaba a los jugadores a ser puntuales, con el riesgo de perder la partida en caso contrario. Los organizadores pueden establecer la tardanza permisible para su propio torneo, aunque en las pruebas oficiales que organiza la FIDE existe una tolerancia 0 al respecto, es decir, o estás en tu sitio al comienzo de la partida, o se te considerará “no presentado”. Esta regla ha resultado bastante controvertida.

Estrechar la mano antes de la partida es una actitud deportiva que se realiza en nuestro juego y en muchos deportes. En el debate que mencionaba al principio hubo quien comentó esa costumbre de ofrecer la punta de los dedos y retirarlos rápidamente. Yo personalmente prefiero eso a que te rompan la mano con un apretón propio de Robocop. La acción de estrechar la mano ha sido estudiada en psicología. Por la red circulan diferentes artículos sobre el tema. Podéis pinchar aquí o aquí si estáis interesados en el tema o teclear en Google “maneras de dar la mano” o alguna búsqueda similar.

También han surgido polémicas porque uno de los contrincantes se negaba a estrechar la mano de su rival al inicio de la contienda. El caso Short-Cheparinov tuvo una enorme trascendencia. Cheparinov se negó a estrechar la mano de Short antes del inicio de la partida, en el Torneo de Wijk aan Zee del 2008. Los árbitros le dieron la partida por perdida a Cheparinov, aunque finalmente el Comité de Apelación decidió que se repitiera la partida, siempre que Cheparinov aceptara dar la mano a su rival. Podéis leer el relato de los acontecimientos en el reportaje que publicó ChessBase.

Son muchas las actitudes de nuestro rival que pueden llegar a incomodarnos o molestarnos durante la partida. El sentido común y la educación deben guiarnos hacia el comportamiento correcto. Comerse un bocadillo sentado frente al tablero, al mismo tiempo que se juega, no parece muy apropiado, pero la manera de afrontar una situación así no debe ser la misma si lo hace un niño de 7 años o un experimentado gran maestro.

Algunos jugadores no reparan (o parecen no reparar) en lo molestos que pueden resultar algunos ruidos, como la envoltura de un chicle o caramelo al manipularse, las sillas que son arrastradas o el incesante taconeo que algunos jugadores realizan mientras piensan. Por cierto que con algunas de estas cosas no sólo se molesta a tu rival, sino a otros jugadores que estén cerca. De hecho en algunas ocasiones puede molestarte más el jugador que tienes al lado, que tu propio oponente. Por ejemplo, hay jugadores que apoyan ampliamente sus brazos en la mesa, invadiendo el espacio de los jugadores que están en la partida de al lado. En más de una ocasión he tenido que pedirle al jugador de al lado que retire su brazo para poder anotar la jugada en mi planilla, que permanece aprisionada por su codo.

La manera de mover las piezas es otra de las cuestiones que han aparecido en el debate de Facebook. Como mencionaba alguien, no parece muy apropiada esa costumbre de “atornillar” fuertemente la pieza en su casilla de destino, algo que algunos hacen cuando piensan que hacen una gran jugada. Otros se levantan inmediatamente cuando realizan una jugada ganadora, algo que no a todo el mundo le gusta. Arrastrar lentamente la pieza que se mueve o golpearla sobre el tablero con ímpetu es igualmente criticable.

Miradas cómplices con otros jugadores o acompañantes, gestos despectivos o de superioridad, ofertas continuas o inapropiadas de tablas,  son otras cosas de las que hablaremos en la continuación de este artículo. El debate continúa en Facebook (todos estáis invitados a participar) y pronto comentaremos muchas más cosas al respecto.


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Vídeo: Trucos y celadas en la apertura. Nivel Básico

Conocer los trucos típicos y celadas que pueden ocurrir en la apertura es de suma importancia para el jugador que se inicia. Con este nuevo vídeo publicado en mi Canal de YouTube, comienzo una serie dedicada a este tema, en la que trataremos las diferentes trampas y celadas imprescindibles para el progreso. La intención es ofrecer las ideas fundamentales en las que se basan estas celadas, para que el aficionado pueda usarlas, evitarlas y sea capaz de aplicar los mismos conceptos en posiciones similares.

Este vídeo está destinado a jugadores de nivel básico, tratando de que los aficionados al ajedrez recién iniciados puedan aprender algunas ideas fundamentales acerca de la apertura, sus trucos, y la importancia de mantener el rey en una posición segura.



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Ajedrez y lenguaje

El lenguaje es el medio de expresión del pensamiento. Cada país tiene su propio lenguaje, pero cada uno de ellos tiene sus propios matices. Unos idiomas son más ricos que otros, esto no es un secreto. Algunos nos permiten expresar algunos conceptos con mayor precisión o con mayor rapidez.


En ajedrez tenemos nuestro propio lenguaje. No se trata de un simple argot específico, como pueden tener otras actividades, sino una expresión exacta de lo que ocurre en el tablero. Algo parecido al lenguaje matemático. Su exactitud, su rotundidad, nos debe invitar a manejarlo con perfección. Por supuesto esto debe tratar de conseguirse desde los primeros pasos en el aprendizaje del juego.

En mis primeros años aprendiendo y practicando el ajedrez, el sistema descriptivo era el habitual en libros y revistas. Todo el mundo usaba la fórmula P4R en lugar de expresarse con e4. Más tarde el algebraico tomó importancia, hasta convertirse en el sistema de anotación oficial en ajedrez. Pero no nos equivoquemos: el algebraico (igual que el descriptivo) es algo más que un sistema de anotación. Es un auténtico lenguaje, es decir, un medio de expresión, de la misma manera que un idioma no es solamente un  sistema de escritura.

En psicología se ha trabajado y profundizado enormemente en la estrecha relación entre el lenguaje y el pensamiento. No solamente se ha estudiado la influencia del lenguaje en nuestras emociones y en la toma de decisiones, sino que se ha demostrado que un manejo amplio y correcto del lenguaje puede ayudarnos a aprender, es decir, no solamente podremos expresarnos mejor, sino que podremos entender y recordar con mayor exactitud. Supongo que ya se esboza el camino en el que me quiero adentrar.

He comprobado en mis sesiones de entrenamiento como muchos de mis alumnos, a la hora de expresar las variantes que calculan usan un lenguaje poco técnico. En muchas ocasiones les pido que calculen en voz alta, no solamente para poder acercarme a sus razonamientos y procesos mentales, sino porque me interesa su manera de expresarlos. Resulta curioso ver como incluso jugadores con cierto nivel y bastante experiencia recurren al algebraico con poca habilidad. Algunos ni siquiera lo usan y me comentan las variantes con expresiones del tipo “Avanzo con el peón, él mueve hacia atrás su rey, le doy jaque con el alfil y entonces él se cubre con el caballo…”. Algo que se expresa con más rapidez y exactitud mediante la variante en algebraico, por ejemplo: “22.e6 Re8 23.Ab5+ Cd7”. Otros mezclan algebraico, descriptivo y palabras sueltas en variantes expresadas de la siguiente manera: “e6, R1R, alfil jaque, mueve el caballo…”  Por supuesto les insisto para que usen el “lenguaje ajedrecístico”, con la seguridad de que eso les ayudará a calcular mejor.

Los ajedrecistas con mayor dominio del algebraico son los que suelen participar en torneos en los que es obligatorio anotar la partida (ritmos lentos de competición). También los que acostumbran a reproducir partidas de libros o revistas en su propio tablero. Hoy en día estamos demasiado acostumbrados a reproducir partidas con programas de ordenador o visores de partidas on-line y hay jugadores que sólo las reproducen de ese modo, lo que supone que no estén bastante familiarizados con el sistema algebraico. La cuestión en la que quiero insistir es que el algebraico no es sólo un sistema de anotación. Para un principiante la casilla g6 no significa nada especial, solamente son unas coordenadas que nos llevan a una casilla. Sin embargo para un jugador experto la casilla g6 es algo más. Es el lugar donde avanza un peón negro para poder realizar un fianchetto, es el lugar al que se retira un alfil cuando es expulsado de h5, es el lugar donde las negras sitúan una torre que han pasado a través de la sexta fila para atacar el enroque enemigo…Cada casilla tiene su nombre, cada jugada su expresión correspondiente, pero todas ellas deben tener su identidad propia, tal vez diferente para cada jugador, dependiendo de su nivel y su experiencia, pero única en cualquier caso. Seguro que la palabra ritmo no tiene el mismo sentido para un músico, para un deportista o para un actor. Tal vez la percepción del ritmo sea diferente para un músico de Jazz que para uno de música clásica. Pero para cada uno de ellos el concepto de ritmo es fundamental en su aprendizaje y su expresión.

Familiarizar al alumno con el algebraico desde sus comienzos significa ayudarle a que tome una comprensión amplia del elemento en el que se desarrolla la partida: el tablero. Por supuesto deberá adquirir una adecuada visión global del mismo, pero también una visión pormenorizada, sabiendo identificar zonas aisladas del mismo. La casilla es la más pequeña de estas zonas aisladas, pero el jugador necesita tener otras referencias, como filas, columnas, diagonales, centro, flanco de rey, flanco de dama, etc.

Como mencionaba anteriormente una de las ventajas que nos ofrece un buen manejo del algebraico es la ayuda que nos ofrece en el cálculo. En realidad no necesitamos realizar una expresión verbal de las jugadas cuando calculamos. En muchos casos las jugadas avanzan en nuestra mente, como ideas, sin su expresión lingüística, por lo menos a un nivel consciente. Pero he comprobado con mi propia experiencia y con diferentes ejercicios con mis alumnos que resulta conveniente repasar las variantes más complicadas de manera verbal, mediante el sistema algebraico (nada de “peón arriba y luego salto con el caballo amenazando al alfil que está en la esquina”). El hecho de ir nombrando las jugadas mentalmente nos ayuda a no perdernos en ciertos momentos del cálculo. Por ejemplo, supongamos que estoy calculando una variante en un final en el que cada rey avanza hasta un punto en concreto. La variante es larga y en un momento dado me pierdo y ya no recuerdo donde estaba mi rey en la última jugada. Si la verbalización de las jugadas ha sido: “…su rey avanza, el mío también, el suyo vuelve a avanzar, el mío también…” en el momento en el que me pierdo en la variante y me pregunto “¿dónde estaba mi rey tras mi última jugada?” no encuentro una referencia verbal cercana en mi pensamiento que me responda a esta pregunta (de poco me sirve “mi rey avanza”). Sin embargo, si he repasado la variante usando el algebraico para expresarme (mentalmente) y la variante en cuestión ha sido “…1.Re2 Rc7 2.Re3, Rc6…” dispongo de una referencia verbal reciente a la recurrir en caso de duda y que, incluso si no surge ninguna duda, me ayudará a seguir avanzando correctamente en el proceso de cálculo de variantes.

Otro detalle, bastante importante, por cierto: un manejo fluido del sistema algebraico nos permite anotar con rapidez durante las competiciones, con el consiguiente ahorro de tiempo. A veces me desespera observar a jugadores con poco tiempo en el reloj buscando las coordenadas de cada casilla antes de anotar sus jugadas en la planilla.

Como conclusión expongo algunos consejos que pueden ayudar a monitores y entrenadores:

-          Proponer a los alumnos que se inicien en el ajedrez diferentes ejercicios que les ayuden a manejarse con total soltura en el sistema algebraico. Debe llegar el momento en el que los jugadores puedan anotar las jugadas con fluidez sin recurrir a las coordenadas del tablero.
-          Pedir a los alumnos que expresen en voz alta las variantes que han calculado, sin que recurran a expresiones verbales que no sean exclusivamente las del sistema algebraico (a quien no haya propuesto nunca esto a sus alumnos le sorprenderá el trabajo que cuesta que lo consigan)
-          Reproducir con frecuencia partidas de un libro o revista en un tablero físico.
-          Enseñar el vocabulario técnico específico del ajedrez de manera que se aprenda con claridad el concepto que hay detrás de cada expresión ajedrecística (me sorprende, por ejemplo, que muchos jugadores fuertes no sepan distinguir con exactitud la diferencia entre el concepto de “enfilada” y el concepto de “rayos X”.)



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5 consejos para jugar mejor la apertura

Si no somos capaces de comenzar bien la partida, realizando un planteamiento que nos permita alcanzar una posición sana en el medio juego, difícilmente podremos mantener grandes aspiraciones. Espero que los consejos que os ofrezco para mejorar en la primera fase de la partida os resulten útiles.


1.- Seguir los principios fundamentales de la apertura (ocupación del centro por los peones, desarrollo de piezas y rápido enroque).

Sobre todo en las primeras fases del aprendizaje debemos tratar de ser bastante rígidos en cuanto a la aplicación de estos principios. En la mayoría de los casos, el primer error que comenten algunos de mis alumnos durante una partida se produce por no seguir estas leyes. A pesar de conocerlas perfectamente, el jugador está tentado a romperlas al encontrar algunas particularidades concretas en su posición que le llevan a retrasar el enroque, o no luchar por el centro, o mover la misma pieza dos o más veces en plena apertura, o a sacar la dama muy pronto…

Es cierto que en el ajedrez moderno los jugadores fuertes rompen en ocasiones esas leyes, pero si nos acostumbramos a ello estaremos convirtiendo lo excepcional en la regla, con el consiguiente deterioro de nuestra posición en pleno comienzo de la partida. Recuerdo que hace un tiempo el G.M. Jesús de la Villa me comentaba que últimamente se escribían muchos libros que se centraban más en lo excepcional que en la regla habitual. Andad con cuidado en este sentido.


2.- No elegir aperturas dudosas (o directamente malas) para nuestro repertorio.

Las razones por las que incluimos ciertas aperturas en nuestro repertorio son diversas. A veces nos gusta el planteamiento que realiza algún jugador de élite y queremos imitarlo. Otras veces seguimos la recomendación de alguna revista o libro. Otras seguimos el consejo de algún amigo ajedrecista o compañero de club. Sea como sea debemos estar seguros de la fiabilidad de nuestra elección y para ello hay un camino sencillo:  comprobar si Grandes Maestros o jugadores de élite la practican con cierta asiduidad.

Las aperturas marginales, gambitos arriesgados y otros intentos artificiales de comenzar la partida no solamente no nos ofrecen garantías de alcanzar buenas posiciones, sino que casi siempre son perjudiciales a largo plazo, al no llegarse con ellas a estructuras sanas, cuyo conocimiento ofrecen al jugador patrones correctos que poder seguir en el futuro.

A veces el deseo de realizar una celada o truco que ya conocemos en la apertura, nos lleva a jugar elecciones poco ortodoxas a partir de las cuales, si nuestro rival no cae en la trampa, llegaremos a una posición bastante triste.


3.- Ser fieles a lo que conocemos.

A veces tememos la preparación teórica de nuestro rival. Alguien nos dice “ten cuidado con Fulanito, que sabe mucha teoría de aperturas” y en ocasiones ese puede ser el detonante de querer entrar en variantes poco teóricas y que, en realidad, no conocemos. En primer lugar, si es poco teórica, puede ser que no sea muy buena, como sugeríamos en el punto anterior. Pero además resulta absurdo estudiar unas aperturas y acabar jugando otras por simple cobardía. Da igual si mi rival es muy teórico o si prepara muy bien las partidas contra sus rivales (en caso de que estemos en un torneo). Salvo en el caso de que tengamos un repertorio de aperturas muy amplio (algo que sólo puede conseguirse con mucho estudio) debemos de ser fieles a lo que hemos estudiado y tratar de llegar a posiciones que nos resulten familiares. La improvisación la podemos reservar para las partidas amistosas, pero nunca para las que consideramos importantes. Como decía un amigo mío “los experimentos…con gaseosa por favor”.


4.- Mantener cierta “elasticidad” en nuestro pensamiento.

Me explico. Cuando nos familiarizamos con ciertas aperturas, aprendemos algunas maniobras o disposiciones de piezas habituales en ellas. Sin embargo no podemos pensar que funcionan siempre. No debemos jugar con la idea de realizar ciertos movimientos o aplicar ciertas ideas haga lo que haga mi rival.

Si estoy jugando, por ejemplo, la línea principal de la Ruy Lopez, es muy posible que desee realizar la maniobra típica con la que se lleva el caballo de b1 hasta g3 (Cb1-d2-f1-g3). En la mayoría de los casos será bueno realizarla, pero no debemos “jugar con el piloto automático” y realizarla siempre, sin atender a las posibles variaciones en las características de la posición dependiendo de las jugadas o intenciones de mi adversario.

Por lo tanto debemos atender al juego de nuestro rival, evaluando bien las características de la posición, sin dar por hecho que ciertas jugadas son buenas en determinadas aperturas. Lo mejor es prestar mucha atención a la estructura de peones y al tipo de centro que se alcanza, que normalmente es un factor decisivo para elegir el plan (y por tanto las maniobras y disposición de piezas adecuados).


5.- No fiarse de todo lo que se lee.

No todas las publicaciones ofrecen la misma calidad, ni todas están lo suficientemente actualizadas. No hay que creer a ciegas lo que dice un autor (ni siquiera en el caso de que el autor sea yo). Hay algunos libros que se han escrito en un par de días (con suerte) y por la red se pueden encontrar artículos y consejos de todo tipo. Lo mejor es ser crítico con todo el material que llega a nuestras manos.

Si mantenemos dicha actitud crítica podremos investigar por nuestra cuenta, consultar las partidas de nuestras bases de datos, usar módulos de análisis para algunas posiciones. Ni siquiera con ese trabajo podemos estar seguros al 100% de casi nada. Pero por lo menos es un buen comienzo.


Los lectores de este blog que quieran ampliar la información acerca del tema que tratamos pueden consultar otros artículos relacionados, publicados en este blog anteriormente: ¿Cómo crear un repertorio de aperturas? (1) , ¿Cómo crear un repertorio de aperturas? (2) y El gusto por las variantes secundarias.

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