
Principalmente me encuentro con dos tipos de alumnos: los que sobre todo piensan en lo que pueden y quieren hacer con sus piezas y los que sobre todo piensan en lo que su rival quiere hacer. No es preciso aclarar que ninguna de las dos posturas son correctas y que, una vez más, en el término medio está la virtud.
Los del primer grupo pasan por alto las posibilidades del rival, suelen olvidarse de su rey y de la eficacia de las piezas enemigas. Suelen ser sorprendidos por ataques a su enroque o bien alguna pieza propia acaba pereciendo en manos del bando opuesto, por permanecer olvidada en algún lugar del tablero donde no parecía ocurrir nada importante.
Los del segundo grupo juegan con miedo, puesto que multitud de fantasmas pueblan el tablero. El fantasma de la superpoderosa dama enemiga que acabará creando amenazas imparables o depilando toda nuestra estructura de peones, el fantasma de los peones rivales que podrían llegar a avanzar tanto como para convertirse en dama, el fantasma de una simple clavada o un jaque eventual. El pánico suele llevarles a pasar por alto las posibilidades propias y a jugar con un exceso de profilaxis que el mismísimo Vaticano criticaría.
Y una vez más debemos de tratar de acercarnos al equilibrio, algo que caracteriza a los mejores jugadores de la actualidad. Equilibrio entre la táctica y la estrategia. Equilibrio entre una buena preparación teórica y un buen conocimiento en los finales. Equilibrio entre la ventaja estática y la dinámica. Equilibrio entre el pensamiento profiláctico y el ajedrez creativo.
Pues sí, al final tendremos que aprender a andar sobre una cuerda.
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Resolver con acierto variados problemas de táctica no es garantía de hallar las combinaciones que se encuentran escondidas en nuestras partidas. Claro que es un buen comienzo. Aquel que no está familiarizado con los principales temas tácticos, combinaciones frecuentes, figuras de mate habituales, etc, tendrá más dificultad a la hora de encontrarlas.
Pero hace falta despertar un olfato especial para saber que ha llegado el momento de buscar algo táctico. ¿Cuántas veces pasan inadvertidos ciertos remates que hubiéramos hallado fácilmente si alguien nos hubiera dicho "blancas juegan y ganan"? Ese es el problema: no se trata de un problema, aunque suene redundante. Se trata de una partida real, de un momento concreto, de una posición única.
Pero vayamos al grano: ¿se puede mejorar ese olfato? ¿Cuándo debemos comportarnos en una partida como si nos halláramos frente a un problema?
Estaría bien detectar ciertas etiquetas que pueden sugerir que ha llegado el momento del remate. Las tres primeras que propongo serían más o menos conocidas.
1.- El rey enemigo está débil.
2.- El rival está muy retrasado en el desarrollo.
3.- Las piezas enemigas no se hallan coordinadas (ocupan malas casillas y/o varias de ellas están indefensas)
Pero a mi me gusta añadir una cuarta, de mi propia cosecha:
4.- Si has mejorado todas tus piezas al máximo, sacándoles el máximo rendimiento y no ves cómo mejorar tu posición...puede que te halles ante un posible remate táctico.
El tema de sacarle el máximo rendimiento a nuestras piezas es de la máxima importancia. Saber mejorarlas y encontrar las mejores casillas para situarlas no siempre es tarea sencilla. Me viene a la cabeza el extraordinario capítulo Planning in chess, escrito por Kosikov y perteneciente al libro Positional Play de Dvoretsky (y otros autores) , en donde se habla del tema de la mejora de las piezas y se propone el ejercicio de hallar la pieza peor situada y encontrar una buena casilla para ella. Habituarse a este tipo de procesos mentales resulta de la máxima importancia.
Enlazando con estas ideas prometo un futuro artículo acerca de lo que yo llamo el "potencial dinámico".
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Los que nos dedicamos a la enseñanza del ajedrez insistimos a nuestros alumnos acerca de la importancia del enroque. Da igual cual sea el nivel de juego de nuestros alumnos, antes o después aparece alguna partida en la que deberían haber enrocado antes o en la que parecen olvidar lo determinante que suele ser la seguridad del rey.
No ocurre sólo en las partidas de mis alumnos, sino que, en ocasiones, reviso alguna partida mía y me indigno al ver como he retrasado innecesariamente el enroque, como no he pensado lo suficiente en la seguridad del rey...
No ocurre sólo en las partidas de mis alumnos y en las mías, por suerte, ya que de ser así me sentiría responsable de mis errores y de los de mis alumnos. Incluso al más alto nivel nos encontramos con ejemplos de partidas en las que uno de los jugadores decide mantener su rey en el centro del tablero, y, en muchas de esas ocasiones esto es castigado oportunamente por el rival.
Hoy ha sucedido algo así en el Torneo de Nanjing, donde pelean algunos de los mejores ajedrecistas del mundo. Topalov, con blancas, ha decidido prescindir del enroque y su rey en el centro ha sido devorado por una dama y una torre enemigas, hábilmente dirigidas por Anand.
Podéis ver la partida en el visor.
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Durante una partida el jugador debe mantenerse atento sobre muchos detalles de la posición. A veces alguno de esos detalles (la tensión en el centro, una posible ruptura en el flanco de dama, una maniobra en el flanco de rey, cierto sacrificio...) resulta particularmente molesto. Pero cuidado, eso no quiere decir que tengamos que evitar esas opciones del rival inmediatamente.
En la lucha ajedrecística uno de los puntos decisivos consiste en entender qué es lo más importante en cada momento. Los grandes jugadores saben (a veces con un sólo vistazo al tablero) qué es lo más importante en cada posición, por lo que les resulta mucho más fácil hallar el camino correcto.
Pero volvamos a esos detalles molestos, a esas jugadas de nuestro rival que, de alguna manera, nos incomodan. Tengo un par de alumnos que con frecuencia, cuando analizamos sus partidas, me explican: "hice esta jugada porque me molestaba que me hiciera esta..." o "no me sentía cómodo mientras mi rival pudiera jugar esta..." o el más sincero "no quería estar todo el rato pendiente de si mi rival juega esta..."
Vamos acercándonos al quid de la cuestión. En una partida de ajedrez a veces no queda más remedio que estar constantemente alerta contra una posible idea de nuestro rival. Evitarla totalmente no tiene porque ser la solución, sino que puede traer peores consecuencias. El problema es cuando se toma la decisión de parar una idea del rival sólo porque nos molesta o lo que es más grave, porque no queremos estar todo el rato pendiente de cierta opción que tiene nuestro rival. Es decir, queremos sentirnos cómodos, sin preocupaciones, sin tener que estar pendiente de otra cosa que no sea dar mate al rey enemigo. Tal vez podríamos añadir que sería una buena idea jugar en una hamaca, junto a una playa paradisíaca y acompañados de alguien que nos masajea el cuello y nos acerca nuestra copa entre jugada y jugada.
Nuestra obligación durante la partida es la de hallar el mejor camino, la mejor jugada en cada momento. Buscar la comodidad no siempre coincide con este camino.
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Las olimpiadas de ajedrez siempre son una buena ocasión para seguir a los mejores del mundo en acción. Este tipo de acontecimientos permiten al aficionado la posibilidad de disfrutar del mejor ajedrez durante varios días, y seguro que entre tanta partida de calidad uno puede encontrar muchas cosas que aprender.
Voy a reparar en el artículo de hoy en una partida que se ha jugado esta misma mañana entre uno de los "top ten", el armenio Aronian y el fuerte G.M. del equipo australiano Zhao. El G.M. armenio ha aplicado una idea de ataque bastante útil en ciertas posiciones y que conviene guardar en nuestro arsenal de motivos tácticos.
Se trata del sacrificio de pieza en g5, que permite abrir la columna h. La idea es simple: no retirar una pieza amenazada en g5 (tras el avance h6 del negro) y sostener esa pieza con el peón de h, de manera que si las negras capturan la pieza se retomará en g5 con el peón de h4, abriendo la columna y aprovechándola en el ataque al enroque enemigo con las piezas mayores.
El precio que pagamos para abrir la columna es una pieza. Ese es el precio del pejae de una gran autopista (la columna h) que usaremos con las torres y la dama.
Como decíamos, al G.M. Aronian no le ha ido nada mal aplicando esta idea. Veámoslo:
Aronian,Levon (2783) - Zhao,Zong-Yuan (2583) [E05]
39th Olympiad Khanty-Mansiysk 2010 Open Khanty-Mansiysk/Russia (2), 22.09.2010
1.Cf3 Cf6 2.c4 e6 3.g3 d5 4.Ag2 Ae7 5.0-0 0-0 6.d4 dxc4 7.Dc2 a6 8.a4 Ad7 9.Dxc4 Ac6 10.Af4 a5 11.Cc3 Ca6 12.Ce5 Axg2 13.Rxg2 Cd5 14.Tad1 c6 15.Ac1 Cab4 16.e4 Cb6 17.De2 Cd7 18.Cf3 Te8 19.h4 Db6 20.Cg5 h6
En lugar de atender a la supuesta amenaza de las negras, las blancas preparan la posible apertura de la columna h, con su siguiente movimiento.
21.Th1 Af8 22.e5 f5 23.Dh5 Te7
Las negras hasta el momento no han aceptado el sacrificio de las blancas, pero Aronian forzará a su rival a ello.
24.Dg6
Y ahora las negras no tienen más remedio que aceptar el pago del peaje, y permitir a las piezas mayores blancas que disfruten de la gran autopista que se abre en la columna h.
24...hxg5 25.hxg5 c5 26.Cb5
El caballo busca la casilla d6, para evitar que el rey negro pueda acabar huyendo por f7.
26...Dc6+ 27.f3 cxd4
28.Dh7+ 1-0
Podéis ver la partida en el visor.
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El sacrificio de material lleva consigo importantes cuestiones psicológicas sobre las que es bueno pensar de vez en cuando. Hablo de la "verdadera entrega", aquella que no lleva a un mate inmediato ni a la pronta recuperación de material.
Ese sacrificio de material que nos lleva a una posición en la que tenemos compensación, pero tendremos que continuar la partida con material de menos, es el más difícil de realizar y encuentro muchos alumnos que, a pesar de que entienden que obtendrán compensación, no son capaces de realizarlos. Es puro "materialismo" ya hemos hablado en este blog más de una vez de este "pecado capital" sobre el que tanto insiste Rowson.
Me he encontrado en muchas ocasiones con jugadores que, tras una dura lucha interna, se atreven en alguna ocasión a realizar una entrega de este tipo, pero pasan el resto de la partida obsesionados con la idea de que tienen material de menos y buscan cualquier variante en la que recuperar ese material. Esto es un gran error. Creo que una buena idea que nos ayuda a jugar en posiciones donde hemos realizado un sacrificio de estas características es la de olvidar que tenemos material de menos. Si sólo pensamos en lo que ocurre en el tablero, en la mejor manera de continuar, sin pensar que tenemos material de menos, probablemente encontremos con más facilidad el mejor camino.
Os muestro una partida que he jugado recientemente y donde realizo varias entregas de material.
Fernandez Siles,Luis (2341) - Hernandez Leon,S (2133) [E01]
ch-ESP El Sauzal ESP (9), 12.09.2010
1.d4 d5 2.c4 c6 3.Cc3 e6 4.Cf3 dxc4
En muchas líneas de diferentes Gambitos de dama las blancas no se apresuran a recuperar el peón. De hecho en esta partida vamos a encontrar algo que ya hemos comentado en este artículo: las blancas confían en la compensación que encontrarán a cambio de ese peón (ventaja en el centro, mejor desarrollo, iniciativa...) que, de momento, no tienen prisa por recuperar.
5.g3 Cf6 6.Ag2 Ab4 7.0-0 Cbd7 8.Dc2 0-0 9.Td1 Axc3 10.bxc3 Da5 11.e4 Te8 12.e5 Cd5 13.Ad2 f5 14.exf6 gxf6
Un momento importante: las negras han debilitado la posición de su rey. Además la blancas se han desarrollado cómodamente mientras que las negras aun deben pensar en qué hacer con su alfil de c8.
Este es buen momento para tratar de buscar el mejor plan para las blancas. Para ello debemos de seguir la consigna de no preocuparnos por recuperar el peón. Si nos obsesionamos con que debemos recuperar ese peón haremos jugadas poco adecuadas (como a4 o Af1) que sólo servirían para perder la compensación que tenemos.
Puesto que las negras han debilitado su enroque este es un buen momento para tratar de aprovecharlo, llevando piezas a este sector. La casilla e4 se mostrará clave durante toda la partida para pasar piezas al flanco de rey.
15.Te1 Da3 16.Te4 b5 17.Tae1 Cf8 18.Tg4+ Rh8 19.Ah6 Cg6
Las blancas ya presionan enérgicamente el enroque enemigo y llega el momento de "no reparar en gastos" con tal de quebrar la defensa negra. Una pregunta importante ¿se nota el peón de menos de las blancas?
20.Txg6 hxg6 21.Dxg6 Tg8 22.Dh5 De7
Es hora de seguir sumando piezas al ataque y la casilla e4 sigue siendo clave para ello.
23.Te4 Dh7 24.Th4 Tg6
Y llega el momento del remate final.
25.Ce5 fxe5 26.Ag7+ Txg7 27.De8+ Tg8 28.Txh7+ Rxh7 29.Df7+ Tg7 30.Dh5+ Rg8 31.De8+
Las negras abandonaron aquí.
A 31...Rh7 seguría 32.Ae4+ Rh6 33.Dh8+ ganando.
1-0
Podéis ver la partida en el visor:
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