Bobby Fischer, probablemente la mayor leyenda de la historia del ajedrez, nos dejó un maravilloso legado ajedrecístico, a pesar de su prematura retirada del ajedrez. Muchos lo recuerdan por sus excentricidades, anécdotas, declaraciones, etc, pero su hay que recordarlo por algo habría que hacerlo por las extraordinarias lecciones que contienen sus partidas. Hoy volvemos a dedicarle uno de nuestros test, donde podréis disfrutar con la partida en la que se impuso, con blancas, frente a Max Euwe.
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De 10 a 18 puntos: Bien hecho
De 19 a 26 puntos: ¡Muy bien!
De 27 a 34 puntos: ¡Excelente!
De 35 a 45 puntos: A sus pies G.M., es un honor que se entretenga en estos juegos mundanos...
Más de 45 puntos: ¡Aprende a sumar por favor!
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En la última ronda del Supertorneo de Linares, Topalov conseguía vencer a Gelfand en un final antológico, que merece ser estudiado con detenimiento. Gracias a esa victoria se proclamaba campeón.
Los finales de una torre por bando y cuatro peones contra tres, todos en el mismo flanco, tienen una justa fama de tablíferos, puesto que con una defensa exacta del bando débil se suele producir el empate.
Obervemos el final que se produjo en la mencionada partida.

Topalov - Gelfand
Si no nos fijamos con atención, simplemente podríamos pensar que los grandes maestros deberían estar a punto de firmar el empate, puesto que si el final de torres con 4 contra 3 en el mismo flanco sin que haya peones doblados es tablífero pues...¡con peones doblados debe ser tablas muertas! Pues no, este sería un pensamiento muy superficial, puesto que hay un detalle extremadamente importante en este final, y que concede a las blancas buenas posibilidades de luchar por la victoria: la situación del rey negro.
Si el rey negro se encontrara junto a sus peones poco podrían hacer las blancas por apretar. Sin embargo, como vamos a ver, Topalov va progresando poco a poco.
Topalov,V (2805) - Gelfand,B (2761) [C42]
XXVII SuperGM Linares ESP (10), 24.02.2010
35.Rc2
Lógicamente Topalov trata de evidenciar la diferencia entre un rey y otro, activando el suyo.
35...Te2+ 36.Rb3 Re7 37.Td4 c5 38.Td3 b6

Tal vez Gelfand debería de haber mantenido la posibilidad de usar la sexta fila para su torre, tratando de no realizar este avance, ya que a partir de este momento su torre no podrá ir ni a b6 ni a a6, lo que probablemente le podría haber resultado útil más adelante.
39.Ra3
Preparando el avance del peón b.
39...Tc2
Dificultando dicho avance.
40.Td5 a5
Las negras toman medidas contra el avance b4, pero ahora el peón de b6 queda debilitado y será un claro objetivo de las blancas.
41.Td3 Th2 42.b3 Tc2 43.Ra4 Txa2+ 44.Rb5 Tb2 45.Rxb6 a4 46.Rxc5 Txb3

Con el peón de más (doblado pero de más) y con el paso cortado al rey enemigo, las blancas están listas para materializar su ventaja.
47.Rc6 a3 48.c5 Re8 49.Th3 a2 50.Th8+ Re7 51.Ta8

51...Tb2
De nada serviría entrar en el final de torre y peón contra torre jugando 51...Txc3 52.Txa2, ya que la mala situación del rey negro (en el lado largo) lo llevaría hacia la derrota. En cambio si el rey estuviera en a7 (en el lado corto) sí que serían tablas. Este último comentario tal vez no lo entiendan los que no hayan estudiado con cierto detenimiento los finales de torre y peón contra torre, que en el futuro trataremos de estudiar en este blog.
52.Rc7 Tc2 53.c6 Tb2 54.c4 Tc2 55.Ta6 Tb2 56.c5 Re6 57.Ta5 Tc2 58.Rb7 Tb2+ 59.Rc8 Re7 60.c7 Re8

Las blancas han pregresado al máximo y no resulta fácil ver cómo rematar. Topalov lo hace con elegancia.
61.Txa2 Txa2 62.Rb7 1–0
Podéis ver la partida completa en el visor.
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Uno de los métodos más eficaces para progresar en ajedrez es el trabajo con las partidas propias. No es ningún secreto, aunque para muchos parece serlo. El patriarca de la Escuela Soviética de ajedrez, Mihail Botvinnik insistía en ello, y en nuestros días, prestigiosos entrenadores como Dvoretsky o Rowson coinciden en ello.
Sin embargo no son muchos los jugadores con ganas de revisar con cierta profundidad las partidas jugadas y buscar una explicación a cada uno de los errores. Los que tienen la suerte de trabajar con un entrenador que les guía revisan sus partidas con él, pero no estaría mal que le echaran un vistazo antes, a solas, sin Fritz ni Rybka ni ningún jugador superior que les diga nada.
Lo ideal es tratar de captar el tipo de error que uno comete y las situaciones en que suele hacerlo. Muchos jugadores cometen muchas imprecisiones en determinada fase de la lucha y eso supone una gran pista del camino hacia el que hay que dirigir el trabajo para progresar. También hay jugadores que cometen los errrores en ciertas circustancias, por ejemplo en apuros de tiempo del rival, o en las últimas rondas del torneo o en posiciones con clara superioridad, etc.
Es muy importante pues, detectar no solamente los errores, sino sus características: en qué fase de la partida, en qué tipo de posiciones, en qué situación en el torneo, etc.
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El Supertorneode Linares nos trae un magnífico ejemplo de un tema que ya comentamos en un
artículo anterior: las posiciones de medio juego con alfiles de distinto color y piezas mayores.
Sobre todo en posiciones con damas (dama, torre y alfil contra dama, torre y alfil o dama, dos torres y alfil contra dama, dos torres y alfil) el bando que posea la iniciativa y posibilidades de ataque podrá adquirir la ventaja. Tener el rey más seguro es, por tanto, una cuestión absolutamente fundamental en estas posiciones.
Es muy importante asimilar bien estos conceptos, puesto que este tipo de posiciones aparecen con cierta frecuencia. He comprobado que mis alumnos entienden perfectamente las ideas que hemos referido pero, sin embargo, lo que realmente les
cuesta trabajo es identificar estas posiciones una vez que aparecen en el tablero. Si no reparamos que tenemos una de esas posiciones en el tablero no seremos capaces de aplicar los planes correctos (seguridad del rey propio, búsqueda de la iniciativa, actividad de nuestras piezas, etc)
Veamos ahora el ejemplo que nos ofrece el Supertorneo de Linares, de la mente siempre creadora de Grischuk.
A. Grischuk - B. Gelfand
28...Df7 29.Te3
Siguiendo al regla de buscar la máxima actividad con todas nuestras piezas y de buscar posibilidades de ataque contra el rey enemigo, Grischuk comienza el paso de la torre por la tercera fila.
Rh8 30.Dh4 gxh5
Ahora, con la columna g semiabierta, la torre será especialmente efectiva.
31.Tg3 Ad5 32.a5 f4 33.Tg7 Df5 34.De7 De4 35.Df6
1–0
Podéis ver la partida completa en el visor.
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Puesto que en un
reciente artículo hablaba de la ventaja estática y la dinámica y podíamos observar el triunfo de la primera de ellas, vamos a ver en esta entrada la partida de hoy entre Bacrot y Bareev, que ha supuesto una rápida victoria del francés. Bacrot, con blancas, aprovecha su ventaja dinámica de manera ejemplar, sacándole todo el partido posible a la actividad de sus piezas.
Claro que para ser capaz de aprovechar la ventaja dinámica hay que tener un buen nivel táctico, para que cuando llegue el momento del remate, éste no se nos escape. Veamos cómo ha concluído la partida mencionada.
Bacrot - Bareev
Las blancas poseen ventaja de espacio, ventaja de desarrollo y una mayor actividad (consecuencia de esas dos ventajas). Las negras, en contrapartida, tienen una mejor estructura de peones, dado que el peón de d4 está aislado. Claro que el peón retrasado de b7 también supone una debilidad para las negras en un posible final.
El caso es que la posible ventaja estática de las negras no se puede aprovechar de manera inmediata. La ventaja estática suele ser una ventaja a largo plazo, mientras que la ventaja dinámica, como vamos a ver, si puede ser aprovechada en muchos casos de manera inmediata.
16.Cxd5 Cxd5 17.Txe7 Cxe7
18.Da3 Te8 19.Te1 Dxd4?
Era necesario 19...Ae6 20.Txe6 y si fxe6? (20...Dxd4 sería la buena, aunque tras 21.Cf3 las blancas están mejor) 21.Axe6+ Rh8 22.Axe7 Dxe7 23.Cg6+ concluyendo de manera brillante.
20.Axf7+
1–0
Podéis ver la partida completa en el visor.
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Hoy en día muchos jugadores muestran un gran nivel en la apertura, gracias a los avances informáticos y a la rapidez con la que la información nos llega desde el otro extremo del planeta. No es difícil estar al tanto de las novedades teóricas más importantes y, gracias a los módulos de análisis tampoco es imposible encontrar buenas novedades teóricas aunque uno no sea un Gran Maestro.
Por otro lado, muchos jugadores basan su juego y obtienen buenos resultados gracias a su talento táctico, que les permite encontrar ideas brillantes en el medio juego y conseguir ventaja o directamente anotarse el punto, gracias a sacrificios ocultos o ataques endiablados.
Sin embargo, donde se puede ver qué jugador tiene una buena base ajedrecística es en la fase final de la partida donde, aunque bien es cierto que pueden existir jugadores con un especial talento para desenvolverse bien en ella, sólo los verdaderos estudiosos conseguirán entender las principales ideas y manejarse bien.
Por fin llega al castellano la extraordinaria obra del M.I. Karolyi, prestigioso entrenador húngaro que realiza un estudio de los mejores finales del excampeón mundial Anatoli Karpov. Los análisis de este libro son realmente exhaustivos y contienen un alto valor didáctico.
El autor realiza un repaso de la carrera de Karpov, parándose en cada final de interés, recreándose en los detalles más importantes y aportando interesantes datos biográficos.
Este primer volumen contiene partidas de Karpov hasta el campeonato del mundo de 1978 y nos permite disfrutar de la evolución del genial campeón, que siempre destacó en la fase final del juego, donde era bastante temido y donde sabía explotar como nadie las minúsculas ventajas.
Una obra muy recomendable para todo jugador que realmente quiera progresar en la fase final de la partida y que, no en vano, recibió el premio al Libro del Año tanto por The Guardian como por la Federación Británica, además de excelentes críticas por la prensa especializada.
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