Pareja de alfiles contra pareja de caballos


Os ofrezco una partida que se disputó ayer en un match que enfrentó a la selección de Armenia y la de Francia, concretamente entre Petrosian y Bauer. A pesar de ser una partida rápida las blancas realizan un tratamiento típico en aquellas posiciones en las que se juega con la pareja de alfiles, abriendo la posición para que los alfiles sean más efectivos.

La ventaja de la pareja de alfiles es una ventaja a largo plazo. Como veremos en esta partida las blancas maniobran pacientemente en el final para aprovechar dicha ventaja.





Finales de alfiles de distinto color

La tendencia tablífera de los finales de alfiles de distinto color es bien conocida. Incluso en algunos finales con uno o dos peones de ventaja el bando defensor puede conseguir el empate. En la novena ronda del torneo de Bazna se produjo un interesante final de este tipo entre dos de los mejores jugadores del mundo: Gelfand y Shirov. Veámoslo.



Las blancas tienen un peón de más y además el peón de h7 podría correr peligro en el futuro. Veamos como continuó la partida.

Gelfand,B (2733) - Shirov,A (2745) [A15]
III Kings' Tournament Bazna ROM (9), 24.06.2009

45.e4 Ab3 46.Re3 Ad1 47.f4 Ac2 48.Rd4

El rey blanco se dirige ahora hacia el peón de h7.

Rc6 49.Re5 Rd7 50.Rf6 Re8 51.e5 Ab3 52.Ab4 Ac2 53.Rg7 Aa4 54.Rxh7




Las blancas han conseguido su objetivo y ya suman dos peones de ventaja.

Ac2 55.Rg7 Ab3 56.Rf6 Ac2 57.Ad6 Ab3




Y estamos ante el momento crítico. Los módulos de análisis nos ofrecen una bonita continuación que escapó a los jugadores. 58.f5 exf5 59.e6 Axe6 60.h5 gxh5 61.g6 fxg6 62.Rxe6 ganando.

58.a4 Axa4 59.f5 Ac2 60.fxe6 fxe6 61.Rxe6 Ab3+ 62.Rf6 Ac2 63.e6 Ad3 64.Ag3 Ac2 65.h5 gxh5 66.g6 Ad3 67.Ah4 Rf8 68.e7+ Re8 69.Rg7 Ac2 70.Rh6 Ab3 71.Rxh5 ½–½



Las negras situarán el alfil en g8 si el peón avanza a g7 o bien cambiará a la diagonal b1-h7 en cuanto el rey blanco pase de la sexta fila.

Son muchos los finales con dos peones de más y alfiles de distinto color que no se pueden ganar. Las posibilidades de ganar estos finales aumentan cuanto más separados estén los peones.

Los remates tácticos de Rudolf Spielmann


Si alguien ha pasado a la historia por ser el jugador más brillante y creativo de principios del siglo XX y uno de los mejores jugadores de ataque de la historia del ajedrez, ese ha sido Rudolf Spielmann. Además de sus partidas, el genio austriaco dejó para la posteridad su libro El arte del sacrificio en ajedrez.

Os propongo algunas posiciones en las que Spielmann remató con precisión. En unos días añadiré las soluciones en un comentario.

Las blancas juegan y ganan en todos los diagramas.










Fortalezas


En ajedrez, una fortaleza es una disposición de piezas defensiva en la que el bando débil, a pesar de tener material de menos, consigue que las piezas del rival no puedan llegar a su rey y, por tanto, no puedan forzar la victoria.

Existen diferentes finales donde este importante recurso defensivo cobra una importancia especial. Algunas son muy conocidas, otras no tanto. Por ejemplo, en el siguiente diagrama vemos una típica fortaleza de torre y peón contra dama.



Hay que decir que la fortaleza es posible en este caso gracias a que el peón se encuentra en la segunda fila.

Las negras sólo deben mover su torre de f6 a h6 y de h6 a f6 y las blancas no podrán hacer nada para progresar.

Menos conocidas son las fortalezas en las que sólo dos piezas menores consiguen defender a su rey frente a la dama del rival. En el siguiente diagrama vemos la posición ideal defensiva con dos alfiles contra dama.



De todas maneras este final es complicado y requiere de un juego preciso para defenderse correctamente.

Mucho más fácil, sin embargo, resulta defenderse con caballo y alfil contra dama, una vez que se alcanza la posición del siguiente diagrama, en la que la fortaleza de las negras es inexpugnable.




El rey blanco no puede acercarse al rey enemigo, y este se mantiene en las casillas g8, h8 o h7.

Test de Ajedrez (9). Una lección de Spassky


Boris Spassky es una leyenda viva del ajedrez. Fue destronado de campeonato del mundo por Bobby Fischer en un duelo histórico que nunca será olvidado. Aunque en la actualidad se dedica a exhibiciones y simultáneas, en su mejor época jugó partidas extraordinarias como la que hoy ofrecemos en este test, en la que, con blancas, batió a Geller.

Ve avanzando jugada a jugada pinchando el tercer botón que se halla bajo el visor. Cuando aparezca un texto debajo del visor sigue las instrucciones. Ve anotando los puntos que sumas cuando aciertas las jugadas que se te piden.







Menos de 10 puntos: Hay que pensar más...

De 10 a 20 puntos: Bien hecho

De 21 a 35 puntos: ¡Muy bien!

De 36 a 46 puntos: ¡Excelente!

De 47 a 56 puntos: A sus pies G.M., es un honor que se entretenga en estos juegos mundanos...

Más de 56 puntos: ¡Aprende a sumar por favor!

Ajedrez sobre ruedas


Hace un par de días dediqué un artículo al tema de los apuros de tiempo. Estos días se ha celebrado en Granada el Campeonato de España para menores de 8 años. Me sorprende ver el buen nivel que tienen algunos de los participantes de este evento a pesar de su corta edad. El ritmo de juego era de 65 minutos por jugador para toda la partida. Apenas 20 minutos después del comienzo de cada ronda muchas de las partidas habían concluido. Incluso en las primeras mesas casi todos los jugadores empleaban muy poco tiempo para la reflexión de cada Justificar a ambos ladosmovimiento. Todo lo contrario al tema que tratamos hace un par de días en el citado artículo.

La solución no es sencilla. Por mucho que los entrenadores insistimos a nuestros pequeños alumnos sobre la importancia de pensar más cada jugada, y por mucho que los jóvenes ajedrecistas nos aseguran que pensarán más en la próxima partida, la historia se repite ronda a ronda.

El tiempo pasa de diferente manera a estas edades. Recuerdo lo eterno que parecía un día cuando era niño. Una mañana en el colegio era larguísima. Incluso en el recreo daba tiempo para hacer muchas cosas, comerte el bocadillo, jugar al fútbol, corretear por el patio, hacer alguna trastada, etc, etc…

En la mayoría de los casos, conforme los chicos se van haciendo mayores este problema se va solucionando y, poco a poco, van invirtiendo más tiempo para pensar durante la partida. Pero resulta difícil que esto cambie con rapidez. Es como pedirle a un niño: “Venga, para la próxima partida, madura.”

Pero supongo que aunque es difícil, los entrenadores tenemos la obligación de insistirles en el tema del tiempo para que no conviertan una partida lenta en una rápida.