Fortalezas


En ajedrez, una fortaleza es una disposición de piezas defensiva en la que el bando débil, a pesar de tener material de menos, consigue que las piezas del rival no puedan llegar a su rey y, por tanto, no puedan forzar la victoria.

Existen diferentes finales donde este importante recurso defensivo cobra una importancia especial. Algunas son muy conocidas, otras no tanto. Por ejemplo, en el siguiente diagrama vemos una típica fortaleza de torre y peón contra dama.



Hay que decir que la fortaleza es posible en este caso gracias a que el peón se encuentra en la segunda fila.

Las negras sólo deben mover su torre de f6 a h6 y de h6 a f6 y las blancas no podrán hacer nada para progresar.

Menos conocidas son las fortalezas en las que sólo dos piezas menores consiguen defender a su rey frente a la dama del rival. En el siguiente diagrama vemos la posición ideal defensiva con dos alfiles contra dama.



De todas maneras este final es complicado y requiere de un juego preciso para defenderse correctamente.

Mucho más fácil, sin embargo, resulta defenderse con caballo y alfil contra dama, una vez que se alcanza la posición del siguiente diagrama, en la que la fortaleza de las negras es inexpugnable.




El rey blanco no puede acercarse al rey enemigo, y este se mantiene en las casillas g8, h8 o h7.

Test de Ajedrez (9). Una lección de Spassky


Boris Spassky es una leyenda viva del ajedrez. Fue destronado de campeonato del mundo por Bobby Fischer en un duelo histórico que nunca será olvidado. Aunque en la actualidad se dedica a exhibiciones y simultáneas, en su mejor época jugó partidas extraordinarias como la que hoy ofrecemos en este test, en la que, con blancas, batió a Geller.

Ve avanzando jugada a jugada pinchando el tercer botón que se halla bajo el visor. Cuando aparezca un texto debajo del visor sigue las instrucciones. Ve anotando los puntos que sumas cuando aciertas las jugadas que se te piden.







Menos de 10 puntos: Hay que pensar más...

De 10 a 20 puntos: Bien hecho

De 21 a 35 puntos: ¡Muy bien!

De 36 a 46 puntos: ¡Excelente!

De 47 a 56 puntos: A sus pies G.M., es un honor que se entretenga en estos juegos mundanos...

Más de 56 puntos: ¡Aprende a sumar por favor!

Ajedrez sobre ruedas


Hace un par de días dediqué un artículo al tema de los apuros de tiempo. Estos días se ha celebrado en Granada el Campeonato de España para menores de 8 años. Me sorprende ver el buen nivel que tienen algunos de los participantes de este evento a pesar de su corta edad. El ritmo de juego era de 65 minutos por jugador para toda la partida. Apenas 20 minutos después del comienzo de cada ronda muchas de las partidas habían concluido. Incluso en las primeras mesas casi todos los jugadores empleaban muy poco tiempo para la reflexión de cada Justificar a ambos ladosmovimiento. Todo lo contrario al tema que tratamos hace un par de días en el citado artículo.

La solución no es sencilla. Por mucho que los entrenadores insistimos a nuestros pequeños alumnos sobre la importancia de pensar más cada jugada, y por mucho que los jóvenes ajedrecistas nos aseguran que pensarán más en la próxima partida, la historia se repite ronda a ronda.

El tiempo pasa de diferente manera a estas edades. Recuerdo lo eterno que parecía un día cuando era niño. Una mañana en el colegio era larguísima. Incluso en el recreo daba tiempo para hacer muchas cosas, comerte el bocadillo, jugar al fútbol, corretear por el patio, hacer alguna trastada, etc, etc…

En la mayoría de los casos, conforme los chicos se van haciendo mayores este problema se va solucionando y, poco a poco, van invirtiendo más tiempo para pensar durante la partida. Pero resulta difícil que esto cambie con rapidez. Es como pedirle a un niño: “Venga, para la próxima partida, madura.”

Pero supongo que aunque es difícil, los entrenadores tenemos la obligación de insistirles en el tema del tiempo para que no conviertan una partida lenta en una rápida.

Tutorial ChessBase (6). Comentar partidas


El estudio de las partidas propias es fundamental para el progreso ajedrecístico. Todo jugador que se precie debe tener una base con las partidas que juega. Cuando las analiza, puede introducir comentarios en ellas. Vamos a ver los pasos que hay que seguir y las posibilidades que ofrece ChessBase.

Para introducir comentarios de texto hay que pinchar con el botón derecho del ratón sobre la jugada de la partida que vamos a comentar. Nos aparecerá un menú y seleccionamos texto previo o texto posterior dependiendo de si queremos que el texto aparezca antes o después de la jugada.




Se nos abre una ventana en la que podemos escribir el texto deseado.




Pinchamos Ok y el texto que hemos escrito nos parecerá en la partida.




También podemos añadir signos a las jugadas, siguiendo el mismo procedimiento, pero seleccionando en el menú la función donde se pueden ver los signos, tal y como vemos en la siguiente imagen.




Seleccionamos el signo que queremos añadir y automáticamente se podrá ver junto a la jugada.




Si queremos añadir variantes, sólo debemos mover las piezas del tablero en el momento que queramos. Al desviarnos de la partida con alguna jugada nos parece un menú en el que podemos seleccionar la función Nueva variante.



Las jugadas quedarán añadidas como posibles variantes en la partida.



Existe una interesante función con la que ChessBase busca partidas en las que se ha jugado la misma apertura y nos comenta cuál es el momento de la partida en que se produce una novedad, con respecto a las partidas que tenemos en nuestra base de referencia (ver artículo 3 de este tutorial). Para ello ponemos la flecha del ratón sobre el tablero y pinchamos con el botón derecho. En el menú que nos parece seleccionamos la función Comentario editorial.



Nos aparecerán en la partida algunas referencias a otras partidas y el signo N (novedad teórica) en el momento de la partida en que se ha realizado una jugada sobre la que no hay precedentes.



Ahora una cosa muy importante. Cuando hemos terminado y queremos guardar la partida con los comentarios que hemos agregado, debemos pinchar en el menú superior en Archivo y seleccionar ahí la función Reemplazar.



Se abrirá una ventana con los datos de la partida y pinchamos Ok.



De esta manera los comentarios quedarán guardados en la partida. Si en lugar de Reemplazar usáramos la función Guardar nos guardaría una nueva partida con los comentarios manteniendo otra igual sin comentarios.

Apuros de tiempo


El apuro de tiempo es un problema al que la mayoría de jugadores debe enfrentarse en alguna ocasión. Actuar en esos momentos con cierta frialdad es esencial para poder superarlos satisfactoriamente. Claro que hay diferentes apuros de tiempo. En las partidas “a finish”, donde no hay incremento, quedarse sin tiempo puede ser decisivo. Sin embargo cada vez son más frecuentes los ritmos de juego en los que existe un incremento de tiempo por jugada realizada. Esto ha evitado ciertas derrotas en posiciones totalmente ganadas que se producían antes en los ritmos sin incremento, por falta de tiempo en el reloj.

He escuchado cientos de veces frases como “he perdido por tiempo, pero la tenía ganada…”. Parece ser que ciertos jugadores creen que perder por tiempo es menos importante que perder por posición. Sin embargo el cero que se anota en el marcador es el mismo. No hay que olvidar que el reloj es una pieza más de la partida.

Hay diferentes causas que provocan los apuros de tiempo, y en este artículo vamos a tratar sólo algunas, ya que probablemente retomemos este tema en el futuro.

La inseguridad en el cálculo es uno de los motivos más frecuentes que produce este problema. El jugador revisa una y otra vez las mismas líneas, antes de realizar su jugada, por temor a haber dejado escapar algún detalle esencial. Esto se refleja en largas reflexiones, muchas veces en situaciones donde no parecen lógicas.

La búsqueda de la perfección absoluta es otro de los motivos que puede provocar los apuros de tiempo. Hay jugadores que no quedan satisfechos con sus análisis, y a pesar de haber encontrado buenos caminos para continuar la partida, se crean la obligación constante de encontrar algo mejor.

Otros jugadores simplemente pierden la noción del tiempo. En plena concentración los minutos no pasan a la misma velocidad que en una situación normal. Algunos jugadores se sorprenden cuando tras una reflexión miran el reloj y ven todo el tiempo que ha transcurrido.

A lo largo de mi vida me he encontrado con jugadores que prácticamente en todas las partidas sufren apuros de tiempo. Creo que algunos de ellos se apuran por costumbre. Se habitúan a realizar largos análisis en todas las partidas y, con el paso de los años, le han perdido el miedo a los apuros, simplemente porque para ellos han llegado a formar parte de cada partida, como si apurarse fuera tan natural como enrocarse, o avanzar un peón pasado. Lo que más me llama la atención de estos “viciosos” del apuro de tiempo es que son capaces de realizar largas pensadas en posiciones donde sólo existe una jugada. Lo he visto montones de veces. El rey está en jaque y sólo tiene una jugada legal para salvar la amenaza. Sin embargo hay jugadores que, en lugar de realizar la jugada única y después pensar, se detienen a pensar las consecuencias del movimiento que tienen que realizar. Esto me parece francamente enfermizo.

En cierta ocasión David Bronstein tardó más de 40 minutos en realizar su primera jugada, aunque después ganó la partida. Preguntado por el motivo de tan extraño comportamiento respondió: “No conseguía recordar dónde había puesto las llaves de mi casa”.

En un próximo artículo sobre este tema trataré de dar algunos consejos para jugar bajo la presión de un apuro de tiempo. De momento recordad, lo mejor contra el apuro de tiempo es evitarlo.

El método de Dorfman


Hace tiempo que no os recomiendo ningún libro, así que hoy lo voy a hacer con uno que me gusta bastante: El Método en Ajedrez del G.M. Dorfman.

En él encontraréis una guía bastante buena para aprender a valorar correctamente las posiciones, algo fundamental para descubrir en cada momento cuál es el plan correcto.

Muchos jugadores se quedan sin ideas en mitad de la partida, no saben qué deben hacer, no encuentran el plan correcto. En la mayoría de los casos este problema surge por valorar incorrectamente la posición, o, sencillamente, por no valorarla.

En este libro se pueden encontrar buenos ejemplos que nos ayuden a entender el proceso que hay que realizar para valorar bien una posición, cuando hay que realizar esa valoración y de qué manera afecta al plan que debemos seguir.

Sí me parece bueno aclarar que es un libro para jugadores avanzados. Creo que es especialmente recomendable para jugadores a partir de 2000 puntos de Elo.