
Hace un par de días pude ver a dos jugadores sub16 jugando un final de torre y peón de caballo contra torre en la primera mesa de un torneo. La posición era tablas y ese fue el resultado final. Sin embargo me llamó la atención como el más fuerte de ellos, que era el que tenía el peón de más, intentaba vencer de todas las maneras posibles, llevando la torre por un lado, ahora por atrás, ahora por delante, depués trataba de progresar con su rey... Cada intento de conseguir algo en ese final era defendido por su rival, que cada vez usaba una manera diferente de defenderse, que improvisaba sobre la marcha y que resultaba efectiva. Eso sí, jugaban el apuro de tiempo y el bando defensor tenía que pensar la manera de defenderse cada vez que su rival hacía un nuevo intento.
Hay ciertos métodos defensivos muy útiles de conocer, a la vez de fáciles de recordar, que deben formar parte del conocimiento de cualquier ajedrecista.
Tanto en el final de torre y peón de caballo (peón b o peón g) contra torre, como en el caso de que sea peón de torre (peón a o peón h), la defensa pasiva en la primera línea resulta tan eficaz como simple. No hace falta ni siquiera recurrir a la posición de Philidor (que ocupará algún artículo en este blog en el futuro), tan sólo hay que situar el rey del bando defensor en la casilla de coronación del peón enemigo y colocar la torre en la primera fila, defendiendo al rey de cualquier jaque, como vemos en el siguiente diagrama.
Las blancas permanecerán pasivas una vez que lleguen a la posición del diagrama, moviendo su torre por la primera fila, estén donde estén las piezas del negro. El negro no puede progresar, tan sólo podría intentar situar su peón en b2, su rey en b3 y la torre en a1 dando mate, pero como es lógico, en cuanto las negras amenacen ese mate, las blancas darán jaque en la tercera fila y el peón de b2 se pierde.
Es bastante simple, repito, además sencillo de recordar, y se puede llegar a producir con cierta frecuencia.
Pero por favor, no olvidemos que la defensa pasiva que acabamos de ver sólo sirve cuando el peón es de torre o de caballo.
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En los tiempos que corren la ayuda informática resulta muy valiosa para el estudio de nuestro juego y para la preparación durante los torneos. Saber usar programas como el Chessbase o Fritz, mantener actualizadas bases de datos, o jugar partidas por Internet son cosas de las que nadie había oído hablar hace años, por la sencilla razón de que no existían.
Pero los jugadores de edades no muy avanzadas pueden hacerse una idea equivocada e incluso perjudicial de cómo se deben emplear estas herramientas. Por ejemplo, jugar a través de la red decenas de partidas diarias a 1 minuto ayudará bien poco a la formación del jugador. En cambio 6 ó 7 partidas a 5 minutos pueden ser útiles, especialmente si se revisan después las aperturas que hemos empleado. Tal vez descubramos ideas que no conocíamos. Para esa revisión las bases de datos manejadas con Chessbase u otro programa similar son de gran ayuda.
Pero me llama la atención como muchos jugadores usan los módulos de análisis (como Fritz o Rybka) pensando que nos pueden ofrecer de inmediato la verdad absoluta de una posición. No hay que confundirse, estos programas deben ser un soporte al análisis que realizamos sobre el tablero, pero seguramente aprenderemos y entenderemos mejor una posición si la examinamos en profundidad sobre el tablero, sin ayuda de ningún módulo, que si analizamos con un módulo guiándonos exclusivamente por las jugadas que recomienda.
Sobre esto último comento la que para mí, ha sido la anécdota del día. Me encuentro en estos momentos en un campeonato por edades. Preparando la partida de un jugador sub16 bastante fuerte usamos el módulo de análisis de Rybka en una posición determinada. Cuando terminamos el análisis, tenía que preparar a un jugador sub8, que al llegar miró la posición que había quedado en el tablero del ordenador, con el motor de análisis funcionando. Entonces se le ocurrió la idea. “¿Y si ponemos la posición inicial y vemos cuál es la mejor jugada?”
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Recuerdo haber leído hace tiempo en un libro sobre ajedrez de ataque del G.M. Julian Hodgson una curiosa teoría para saber si un ataque puede funcionar o no en determinada posición. El maestro inglés recomendaba, si no recuerdo mal, dar un punto a cada pieza nuestra que participará directamente en el ataque y medio a cada pieza que, aunque de momento no está atacando, podría llegar a participar en el asalto al rey enemigo. Tras esto habría que dar un punto a cada pieza rival que defiende y medio a cada pieza rival que podría llegar a defender. Si la suma de los puntos de las piezas atacantes es mayor que los puntos de las piezas defensoras esto debería significar que el ataque debe funcionar.
El G.M. aportaba algunos ejemplos en los que su teoría funcionaba, aunque seguramente no quiso encontrar algunos miles en los que se podría demostrar lo contrario. El ajedrez no es tan sencillo. No es que yo quiera echar tierra sobre un libro escrito por un jugador muy superior a mí. Precisamente me quiero centrar en la parte de razón que podemos encontrar en esa teoría.
Por supuesto que una de las cuestiones más importantes para determinar las posibilidades de llevar a cabo con éxito un ataque será la cantidad de fuerzas disponibles para el mismo y, como no, tener en cuenta las posibilidades de las piezas del rival para defender a su rey.
Todo esto ha venido a mi cabeza al ver la partida Svetushkin (2615) – Inkiov (2471). Cualquiera diría que Inkiov es amigo de Hodgson.
Svetushkin,Dmitry (2615) - Inkiov,Ventzislav (2471)
XV Festival Scacchistico Cutro (6), 23.04.2009
Podemos ver en la posición del diagrama como las piezas negras llegan con mucha facilidad al rey enemigo. El alfil y el caballo ya están cerca y la dama y una de las torres podrán llegar con facilidad. Sin embargo las piezas blancas no parecen estar listas para ocuparse de tareas defensivas.
18... Af3!
Brillante continuación que invita al rival a debilitar la estructura de su enroque. Por supuesto no era bueno permitir el cambio de alfiles, que dejaría a las negras con menos efectivos para el ataque. Es bueno recordar un regla: normalmente, las simplificaciones benefician al bando que se defiende (hablamos de posiciones de ataque, por supuesto).
19.h3
Si 19.gxf3 Dh4 20.fxg4 Dxg4+ 21.Rh1 Df3+ 22.Rg1 Tf6 y no se puede parar el mate
19...Dg5 20.Tfe1 Tf6 21.g3 Th6 22.Ae2 Axe2 23.Dxe2 Txh3 y las negras acabaron ganando
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