Elo...todos queremos más.


El elo es una de las grandes preocupaciones del jugador. Tanto tienes, tanto vales, la cosa parece simple. No es extraño que los jugadores profesionales cuiden su elo con mimo, puesto que de unos puntitos más o menos dependen invitaciones a torneos, fichajes con equipos, etc.

Sin embargo me llama la atención como algunos jóvenes en progresión se preocupan más de si suben o bajan 5 puntos en la próxima lista, que de revisar sus partidas, estudiar finales, medio juego o aperturas, leer buenos libros o cualquier cosa que les ayude realmente a mejorar.

El problema comienza antes de aparecer en la lista, cuando ya empieza la obsesión por conseguirlo. Siempre recomiendo no tener prisa por conseguir algo que llegará con el tiempo. Pero es fácil decirlo y difícil hacerlo. Me resulta curioso sorprender a algunos jugadores haciendo cuentas de si suben o bajan elo en mitad de una competición.

Por favor, quedémonos con una idea: el elo sólo es un número. Nadie gana partidas con ese número sino con buenas jugadas. Además, los que quieren subir su elo rápidamente pero tienen poca oportunidad de participar en campeonatos estarán felices de saber que muy pronto cambiará la normativa que lo rige, de manera que se podrá subir o bajar con mayor rapidez.

Muchos jugadores comienzan amedrentados una partida sólo porque su rival les supera ampliamente en ese número maldito. También están, por supuesto, los que se crecen ante las dificultades y luchan con fuerza especial cuando se enfrentan a jugadores con más elo.

Como ejemplo de esto último os invito a ver a continuación la reciente partida que perdió el G.M. Shabalov este domingo 19 frente a un jugador con casi 300 puntos menos (Milicevic), en el Open de Toronto. El Gran Maestro parece el negro, sin embargo es el blanco.





Test de Ajedrez (2) ¿Juegas como Garry?


En este nuevo test tendrás que adivinar las jugadas que realizó Garry Kasparov en una de sus mejores partidas. ¡Ánimo!

Ve avanzando jugada a jugada pinchando el tercer botón que se halla bajo el visor. Cuando aparezca un texto debajo del visor sigue las instrucciones. Ve anotando los puntos que sumas cuando aciertas las jugadas que se te piden.










De 0 a 11 puntos: Hay que pensar más...
De 12 a 20 puntos: Bien hecho
De 21 a 26 puntos: ¡Muy bien!
De 27 a 35 puntos: ¡Excelente!
De 36 a 42 puntos: A sus pies G.M., es un honor que se entretenga en estos juegos mundanos...
Más de 42 puntos: ¡Aprende a sumar por favor!

Finales. Estudios de Reti (2)

En el artículo anterior de finales vimos la posición original en la que quedaba plasmada la famosa maniobra de Reti.


Veamos ahora algunas variaciones sobre el mismo tema en los siguientes diagramas:





Reti 1922. Juegan las negras. ¿Pueden ganar o las blancas salvan la partida?
Solución:

1...h5 2.Rb4 Rb6 [2...h4 3.Rc5 h3 4.Rd6 h2 5.c7 Rb7 6.Rd7 h1D 7.c8D+ Rb6=] 3.Rc4 h4 [3...Rxc6 4.Rd4 h4 5.Re3 h3 6.Rf2 h2 7.Rg2=] 4.Rd5 Rc7 [4...h3 5.Rd6 h2 6.c7 h1D 7.c8D=] 5.Re4 [5.Re4 Rxc6 (5...h3 6.Rf3 h2 7.Rg2=) 6.Re3 h3 7.Rf2 h2 8.Rg2=] ½–½





Reti 1928. Juegan blancas y hacen tablas.

Solución:

1.Rg6 [1.c7? Rb7 2.c8D+ Rxc8 3.Rg6 Rd7 4.Rf5 (4.Rxg7? f5 5.Rxh6 f4 6.Rg5 f3–+) 4...g5–+] 1...Rb6 [1...h5 2.Rxg7 (2.Rxh5? Rb6 3.Rg6 Rxc6–+) 2...h4 (2...Rb6 3.Rxf6 h4 4.Re5 h3 5.Rd6 h2 6.c7 h1D 7.c8D=) 3.Rxf6 Rb6 4.Re5 h3 (4...Rxc6? 5.Re4 h3 6.Rf3 h2 7.Rg2=) 5.Rd6 h2 6.c7 Rb7 7.Rd7 h1D 8.c8D+ Rb6 9.Dc7+ Rb5 10.De5+ Rc4=; 1...f5 2.Rxg7 f4 3.Rf6 f3 4.Re7] 2.Rxg7 [2.c7?? Rxc7 3.Rxg7 f5–+] 2...h5 [2...f5 3.Rf6 f4 4.Re5 f3 5.Rd6 f2 6.c7 f1D 7.c8D=] 3.Rxf6 h4 4.Re5 Rxc6 5.Rf4 [5.Rf4 h3 6.Rf3 h2 7.Rg2 h1D+ 8.Rxh1=] ½–½

¿Te gusta el ajedrez o sólo jugar al ajedrez?

Nunca se me olvidará el día que Bernardino y yo llegamos a casa de nuestro común amigo Loren. Apenas tendríamos 11 o 12 años. Allí, en su amplio sótano, pasábamos tardes enteras jugando al ajedrez. Sin embargo aquel día Loren nos esperaba con una sorpresa. Había hecho un descubrimiento que nos haría cambiar la percepción sobre el ajedrez.
Nos recibió con una sonrisa enigmática y un libro en la mano. Cuando nos hallamos frente al tablero lo abrió por un capítulo que tenía marcado. Sacó todas las piezas del tablero, excepto los reyes y un peón. Fue siguiendo las jugadas del libro en las que se explicaba los fundamentos de la oposición. Descubrimos entonces las razones por las que eran tablas unos finales que pensábamos que estaban perdidos.

A partir de aquel día los libros y revistas de ajedrez fueron fuente de conocimiento y progresión para nosotros.

¿Por qué cuento esto? ¿Un ataque de melancolía? ¿Cualquier tiempo pasado fue mejor? No creo, pero lo cierto es que hoy en día conozco a pocos chicos interesados en descubrir nuevos conceptos en los libros, en las revistas, o en ese ogro que a veces juega a ser bueno y a veces juega a ser malo que se llama Internet.

Todos aprendieron la oposición con facilidad, de la mano de algún monitor en su escuela o en su club. Siempre han sido guiados en su aprendizaje y pueden estar frente a la mejor biblioteca de ajedrez del mundo que, probablemente, si tienen su consola de juegos cerca la preferirán a ojear las joyas que descansan en las estanterías. Si no tienen la consola se dedicarán a descargarse la última canción de Estopa en su móvil y si no tienen nada de eso buscarán alguna excusa para huir de semejante lugar.

Pero no pensemos que no les interesa el ajedrez, algunos de los que describo pueden ser campeones provinciales, regionales o nacionales de cualquier país del mundo. Pero tristemente, muchos no saben ni como se llama el actual campeón del mundo, ni quién es el número 1 en la lista de ELO FIDE.

Resumiendo, les gusta JUGAR al ajedrez, pero no les interesa tanto APRENDER por sí mismos, no les importa si Kasparov se retiró o sigue jugando, o qué ocurre en el Torneo de Linares. Sólo jugar, sólo competir y, en todo caso, que alguien que sabe más que ellos les explique cómo jugar correctamente el Gambito de Dama.
No olvidemos que ellos no son los culpables. Somos padres y entrenadores los que debemos guiarlos para que esto no sea así. Y sin duda, los que tenemos la pasión por el ajedrez somos los que deberemos transmitirla.

Los libros de Rowson

Permitidme que haga un par de recomendaciones. Se trata de dos libros, escritos por el mismo autor, en el que encontraréis un importate material para mejorar.
En determinados momentos, leer las páginas de estos libros, es como mirarse al espejo. Os aseguro que os sentiréis identificados en más de una ocasión con los ejemplos del autor.

No hay nada para mejorar como ser consciente de cuáles son nuestros defectos.

De especial importancia puede resultar uno de los capitulos del primero de ellos: Los Siete Pecados Capitales, en donde habla de la Teoría de la Resistencia Infinita. Sé de más de uno que ha sabido luchar en posiciones difíciles gracias a esta teoría. No tiene desperdicio, de verdad.

No lo dudéis, haceros con un ejemplar de Los Siete Pecados Capitales y otro de Ajedrez para Cebras, ambos de Jonathan Rowson.

El pensamiento profiláctico en el ataque

El prestigioso entrenador de ajedrez y creador de algunos de los mejores libros dedicados a nuestro juego, Mark Dvoretsky, dedica más de una página a hablar del pensamiento profiláctico.

Hay quien entiende el concepto de profiláxis, como una idea exclusivamente defensiva, que trata de evitar un ataque enemigo o una fuerte amenaza de nuestro rival.

La esencia del pensamiento profiláctico consiste en evitar los posibles planes de nuestro rival, sus futuras maniobras o las ideas en las que puede basar su juego.

Pero quiero insistir en que la profiláxis no tiene por qué evitar una idea de ataque, de hecho, como pretendo mostrar en el ejemplo que veremos en las siguientes líneas, el pensamiento profiláctico puede sernos de gran ayuda cuando somos nosotros los que atacamos. Por tanto el pensamiento profiláctico no es una práctica defensiva.

La mejor manera de ayudarnos de la profiláxis es preguntarnos en determinados momentos de la partida qué jugaría nuestro rival si le tocara mover en ese momento. El siguiente paso, por supuesto, es evitarlo.

Pero veamos el prometido ejemplo del pensamiento profiláctico en el ataque.




Llegué a esta posición en una partida hace unos días. Las blancas (yo) tienen torre y dos peones a cambio de dos piezas menores, pero lo más importante es que tiene la iniciativa y el rey negro se encuentra en peligro. Juegan las blancas. ¿Cómo continuar? En principio puede parecer normal buscar ideas directas contra el rey negro, tratar de sumar fuerzas en el ataque, buscar alguna amenaza mortal pero...tal vez no encontremos nada de esto.

Sin embargo, con ayuda del pensamiento profiláctico veremos que las negras pretenden completar el desarrollo con Ae6 y que de esta manera todas sus piezas ayuden en la defensa.
Tras esto es fácil hallar la mejor continuación.

22.d5
Sin poder usar la casilla e6 las negras no podrán defenderse cómodamente.
22...Ad6 23.Tf7 Dh4 24.g3 Dh5 25.Ag6 Dg5 26.c5 Axc5 27.Txc7 Ag4 28.Tf1 Ad4 29.Tcf7 Ac5 30.b4 Ad6 31.dxc6 bxc6 32.Dd3 De5 33.Dd2
1–0