Cómo analizar con un niño sus partidas de ajedrez

Cuando asistimos a nuestros alumnos durante una competición o bien cuando estamos impartiéndole alguna clase, debemos analizar junto a ellos las partidas que han jugado. Muchos monitores o entrenadores realizan ese trabajo “con el piloto automático”, sin un método claro de los pasos a seguir. Sencillamente se sientan frente al alumno y comienzan a pasar las jugadas en el tablero, comentando los posibles errores e ilustrando cómo debería haberse jugado. Tal vez en ciertos momentos preguntando el por qué realizan ciertas jugadas. No quiero decir que esto esté mal, ni criticar la labor que realizan muchísimos pedagogos del ajedrez, tan sólo quisiera compartir en este artículo el método que he ido desarrollando con los años para que la tarea de analizar las partidas con los alumnos sea lo más provechosa y didáctica posible. Todo desde mi opinión personal, dando por hecho que puedan existir otros métodos útiles y efectivos.

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Comencemos:

Primero indicar que es sumamente preferible que el alumno no haya analizado antes la partida por su cuenta, usando módulos de análisis.

  1. ANALIZAR LA PARTIDA INMEDIATAMENTE DESPUÉS DE QUE SE DISPUTE.

Evidentemente esto no siempre es posible, pero sí que es muy recomendable. El alumno tendrá las ideas frescas, sabrá por qué hizo tal o cual jugada, podrá comentar sus temores, planes, ideas, e incluso variantes que ha calculado.

  1. PREGUNTAR AL ALUMNO POR QUÉ CREE QUE HA PERDIDO (O GANADO).

Antes de comenzar a ver las partidas es importante que el alumno nos comente, a grandes rasgos, los motivos por los que cree que ha perdido (ganado o empatado) la partida. Esto puede ser muy revelador para el monitor, y seguramente podemos llevarnos más de una sorpresa. En muchos casos el alumno confunde los motivos por los que se ha llegado al resultado final. En infinidad de ocasiones atribuirá su derrota al último error cometido, especialmente en niveles más básicos.

Con frecuencia nos encontraremos con respuestas del tipo “me he dejado mate...” sin valorar que sus problemas comenzaron, por poner un ejemplo, cuando creó alguna debilidad en su rey; o por ejemplo nos encontraremos con una respuesta del tipo “me he dejado una pieza...” sin valorar que todo se vino abajo por mantener demasiadas piezas indefensas en su posición.

Hacer esta pregunta nos permitirá tras la partida entender si el alumno ha captado realmente los motivos de su derrota, si ha asimilado los conceptos importantes que lo llevaron a perder.

  1. ANALIZAR LA PARTIDA SIN INCLUIR VARIANTES LARGUÍSIMAS.

Es importante que el alumno nos enseñe las variantes que calculó, para que podamos ver si ese cálculo ha sido correcto o no. Pero con frecuencia veo como el análisis de una partida con un alumno se convierte en otra partida que de pronto comienzan a disputar profesor y pupilo a partir de cierta posición de la partida. No creo que ese sea el mejor método. El tiempo que empleamos en el análisis debe ser lo más productivo posible para el alumno. Debe contener, como hablaremos en el siguiente punto, las cuestiones generales más importantes de la partida. Largas variantes que no llevan a ningún sitio claro o que no muestran una idea importante, deberían ser obviadas.

Como anécdota comentaré como en cierto Campeonato de Europa vi como un gran maestro analizaba la partida de un sub10. Pronto se acercó otro gran maestro, que formaba parte de la plantilla de entrenadores de la misma selección. En una de las posiciones que alcanzaron los entrenadores comenzaron a ver cómo podría haberse jugado a partir de ahí. Uno de ellos movía y el otro respondía. El niño miraba el tablero sin entender demasiado. Ellos seguían moviendo, ignorando al pequeño, realizando jugadas en lo que se había convertido en un “pique” entre ellos a partir de la posición del niño. No es difícil entender que poco pudo aprender el jugador de esos análisis.

  1. DESTACAR LAS IDEAS GENERALES MÁS IMPORTANTES QUE VAN APARECIENDO EN LA PARTIDA.

Un buen monitor o entrenador debe tener buena capacidad de síntesis y debe tener la capacidad de ver qué conceptos erróneos hay detrás de una mala de jugada. Normalmente esos conceptos se pueden explicar con palabras y no necesariamente con variantes. No basta con decir “esta jugada no es buena...era mejor esta otra...” sencillamente porque el alumno no aprende nada especial, y de hecho difícilmente pueda volver a enfrentarse a una posición idéntica. Y el concepto que explicamos debe llevarnos a la verdadera raíz de la imprecisión, al germen del error. Mostremos un ejemplo simple:



Estamos revisando la partida de un alumno y nos encontramos con que nuestro pupilo ha movido su caballo de f6 a h5, amenazando el alfil de f4, como puede verse en el diagrama. Las negras pierden el caballo tras Db5+.

Nosotros podríamos indicarle simplemente que esa no es una buena jugada, que era mejor enrocar. Sin embargo no sería suficiente, no estamos llegando a la raíz del error, ni estamos aportando ningún concepto importante.

Podríamos decirle que era mejor enrocar, porque hay que alejar el rey del centro y ponerlo en lugar seguro cuanto antes. Algo es algo, pero no es suficiente. Nuestro mensaje debe contener todas las claves importantes que seamos capaces de transmitir.

Del error que vemos en tan sólo una jugada, se pueden sacar diferentes detalles y conceptos que sean útiles en el futuro para nuestros alumnos. Creo que lo más acertado sería detallarle las siguientes ideas:

  • Hay que enrocar cuanto antes para evitar posibles amenazas que nos pueden crear con nuestro rey en el centro. Mientras no hayamos enrocado debemos estar muy atentos a los posibles jaques y amenazas que nos pueden crear contra nuestro rey.
  • Mover dos veces o más la misma pieza en la apertura no suele ser aconsejable. Debemos poner todas nuestras piezas en juego cuanto antes.
  • El ideal es que nuestras piezas estén defendiéndose unas a otras, de manera coordinada, para evitar dobles amenazas y otros temas tácticos que se pueden provocar de no ser así. Siempre que podamos debemos actuar así, pero como evidentemente no siempre podemos progresar sin dejar alguna pieza indefensa, debemos estar muy atentos de las amenazas que se pueden crear contra ellas. El caballo en h5 queda indefenso y provoca la combinación del blanco.
  • Las esquinas y laterales del tablero suelen ser las casillas en las que los caballos quedan peor situados, por lo que debemos de estar muy seguros de que hay una razón de fuerza mayor para realizar un movimiento de ese tipo. En una posición como la del diagrama, incluso aunque no existiera el jaque en b5 y las blancas no pudieran ganar la pieza, no es recomendable situar el caballo en h5, puesto que no quedaría bien ubicado para el futuro.


  1. TERMINADO EL ANÁLISIS DE LA PARTIDA DEBEMOS VOLVER A PREGUNTAR AL ALUMNO POR QUÉ CREE QUE HA PERDIDO (O GANADO).

Su respuesta nos ayudará a averiguar si su visión de la partida ha mejorado tras el análisis. La respuesta nos dará pistas acerca de los detalles que han podido quedar menos claros y tendremos que recordarle algunas cosas para refrescar su memoria y hacer hincapié en ciertos conceptos.

  1. PREGUNTARLE QUÉ HA APRENDIDO DE LA PARTIDA.

Antes de pasar al siguiente punto es conveniente dejar pensar al alumno sobre las cuestiones más importantes que ha aprendido. Ésto no sólo sirve para que veamos si tiene en cuenta lo aprendido, sino que debería servir para que el alumno valore la importancia de revisar las partidas y sea consciente de las lecciones que pueden obtenerse a partir de su planilla. Veo con frecuencia como muchos niños pierden la planilla de la partida que acaban de jugar, la tiran, o la dejan abanadonada junto al tablero en el que han disputado la partida. Es fundamental que los niños asocien su planilla y el trabajo realizado gracias a ella, a su propio aprendizaje.

  1. ÚLTIMO RECORDATORIO DE CONCEPTOS ASIMILADOS.

Puede parecer ser un poco pesado, pero antes de que el niño se vaya no está de más hacer un último recordatorio de las cuestiones más importantes, incorporando aquellas que el niño no haya mencionado con la pregunta del punto anterior. Puede que el alumno no haya nombrado algunos detalles de importancia, tal vez porque los haya olvidado o porque considere que eran cosas que ya sabía. Pero sin duda, un resumen, lo más esquemático posible, no viene nada mal.

  1. DARLE UN MENSAJE MOTIVADOR Y POSITIVO.

Hayan perdido, ganado o empatado, dejarles un buen sabor de boca es fundamental, y la función del monitor o entrenador no debería quedarse en las cuestiones técnicas del ajedrez. Si el niño ha perdido por cierto error, le recordaremos que cuando aplique lo aprendido le irá mucho mejor, le recordaremos que el resultado no es lo más importante, y le animaremos para que disfrute del ajedrez.

Os dejo una infografía que he realizado para ilustrar este artículo.