Aproximación al error

agosto 31, 2012 , , 3 Comments

Para conseguir que millones de miradas se centren en una producción artística o intelectual ésta debe ser muy buena o muy mala. Los grandes aciertos protagonizan muchas de las páginas de nuestra historia, pero también los grandes errores. El genial excampéon del mundo Anatoly Karpov cuenta con magníficas e instructivas partidas que muestran conceptos estratégicos muy ricos. La novena partida del match por el Campeonato del Mundo de 1981 en el que se enfrentaba a Victor Korchnoi es un magnífico ejemplo de la lucha contra el peón central aislado, o por citar otro ejemplo, su partida contra Unzicker de la Olimpiada de 1974 muestra un impecable tratamiento de la lucha por la columna a en la Apertura Ruy Lopez. Sin embargo, creo que me he topado en más publicaciones con la siguiente partida, en donde perdió en tan sólo 12 jugadas:


Christiansen,Larry Mark (2620) - Karpov,Anatoly (2725)
Hoogovens Wijk aan Zee (2), 01.1993

1.d4 Cf6 2.c4 e6 3.Cf3 b6 4.a3 Aa6 5.Dc2 Ab7 6.Cc3 c5 7.e4 cxd4 8.Cxd4 Cc6 9.Cxc6 Axc6 10.Af4 Ch5 11.Ae3 Ad6 


La última jugada de Karpov, con la que pretendía controlar la casilla f4 (o provocar el avance debilitador g3), supuso un grave error.

12.Dd1 1-0

Tras la última jugada blanca Karpov se vio obligado a abandonar, puesto que quedan amenazadas dos piezas (el caballo de h5 y el alfil de d6) y, por tanto, la ganancia de material de las blancas es inevitable.

Podemos quedarnos en lo anecdótico y hacer algún comentario del tipo "hasta un genio comete errores" o "una mala tarde la tiene cualquiera", pero esto no nos acerca en absoluto a la naturaleza del error y, mucho menos, a las posibles maneras de evitarlo.

Para comprender la naturaleza de este tipo de errores, que concluyen con una doble amenaza decisiva que fuerza la ganancia de material, conviene recordar una frase que escuché con frecuencia en boca del G.M. Matamoros analizando partidas de jóvenes andaluces que estaban a nuestro cargo en diferentes Campeonatos de España, y que yo mismo repito habitualmente a mis alumnos. La frase es la siguiente: "La indefensión de nuestras piezas provoca la combinación del rival." El prolífero autor inglés John Nunn, en su libro Claves del ajedrez práctico (recomendado en este blog en un artículo anterior) trata este mismo tema usando las siglas P.S.Q.C (Piezas sueltas que caen).

Esto nos lleva a destacar la importancia de tratar de mantener nuestras piezas defendidas. Deberíamos de incluir esta idea dentro del concepto de armonía, tan del gusto del inolvidable Lasker. En el momento en que nuestras piezas quedan indefensas corremos el peligro de caer en algún tema táctico (normalmente una doble amenaza).

Pero si queremos seguir aproximándonos a las razones que pueden llevar, incluso a un jugador de la talla de Karpov, a cometer un error como el de la partida, no debemos de olvidar una cuestión que considero de la máxima importancia, a pesar de que nunca la he visto tratada en ninguna publicación. Se trata de la dificultad que supone incluir en nuestros cálculos jugadas del rival en las que regresa con alguna pieza a su casilla de origen. Nuestra mente ha sido esculpida, sobre todo en la primera fase de aprendizaje, con rígidos conceptos que pueden llegar a volverse en nuestra contra eventualmente. Volver con una pieza a su casilla de origen es una jugada de "antidesarrollo" y nuestra mente puede no tenerla en cuenta.

Es fundamental aprender de los errores, no sólo de los que pueden llegar a cometer grandes jugadores como Karpov, sino principalmente de los que cometemos en nuestras partidas. Por eso es tan importante el análisis de nuestras partidas. Ya lo decía Botvinnik, considerado el patriarca de la escuela soviética de ajedrez.